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La economía de las personas

son innovadores y emprendedores que revelan algo patente: a este lado del túnel, las personas somos capaces de hacer más cosas por nuestra cuenta. Somos más importantes

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El anuncio de la compra el pasado lunes de la empresa de telefonía por Internet, Skype, por el líder de las subastas online, eBay, nos puede llevar a alguna reflexión económica que tal vez resulte de interés. La operación, como tal, ha sido recibida de manera desigual: algunos creen que Skype era, de por sí, tan buena novia, que su adquisición es positiva para cualquiera. Otros dicen que no, que en realidad eBay no la necesitaba, y que podía haber desarrollado sistemas de telefonía similares a partir de componentes de código abierto. Y los mercados, jueces implacables y –desde mi punto de vista personal– habitualmente miopes y arbitrarios, saludaron esta vez la adquisición con una subida de un 1% el día del anuncio. Pero, más allá de la operación en sí… ¿de qué protagonistas estamos hablando?
 
eBay es una empresa enormemente interesante. Desde sus orígenes en 1995, la empresa de Pierre Omidyar es un negocio saneado, rentable, con una enorme comunidad de más de cien millones de personas que compran y venden absolutamente todo tipo de cosas. Simplemente, el mercado más grande del mundo. El secreto estriba en una reducción drástica de los costes de transacción: antes de eBay, resultaba caro organizar un mercado que tuviese unas mínimas garantías de eficiencia. Por usar el ejemplo que se suele comentar sobre la compañía, aunque es pura anécdota, si la entonces novia de Pierre, coleccionista de dispensadores de caramelitos Pez, quería comprar o vender alguno, no podía ni soñar en encontrar un mercado eficiente que le permitiese obtener un precio razonable. Utilizando la teoría clásica de subastas por la que William Vickrey obtuvo su Nóbel de Economía, lo que ocurría era que en cualquier convención de aficionados, venta de garaje o similar, únicamente se llegaba a congregar a un escasísimo porcentaje de los posibles interesados. Esto llevaba a que el proceso de construcción de precio, “price buildup”  no ocurriese, y en su lugar se daba un “price collapse”, un colapso de precios que acentuaba el llamado “giveaway risk”, riesgo de acabar malvendiendo el producto. La magia de eBay, por tanto, está en la creación de un mercado en el que, en una plataforma sencilla y amigable, millones de personas se congregan para vender y comprar todo tipo de bienes. Estos son organizados cuidadosamente, y se añaden mecanismos de intercambio, sistemas de fijación de precios, subastas, medios de pago, etc. En este sentido, la adquisición más sonada de eBay, en Julio de 2002, fue precisamente PayPal, el medio de pago más utilizado en el mundo online y que había crecido fundamentalmente a la sombra de la propia eBay.
 
¿Quién compra o vende en eBay? La base de clientes está formada por muchos particulares, personas que buscan productos más baratos (el precio medio obtenido suele estar en torno a un 30% por debajo del canal tradicional), y personas que buscan desprenderse de cosas que les sobra (como dicen los norteamericanos, “one man’s junk is another man’s treasure”, “lo que para unos es basura para otros puede ser un tesoro”). Pero también existen muchas, muchísimas empresas, que encuentran en eBay una forma de liberarse de stocks, de llegar a un mercado de tamaño descomunal, o de evitar los costosos intermediarios de otros canales. El verdadero motivador de eBay, por tanto, es algo llamado eficiencia. Consigue que dos protagonistas puedan llevar a cabo una transacción para la que antes era necesaria una costosa cadena de intermediarios.  Y se basa puramente en la escala, la necesidad de ser grande, de que cualquiera entre y encuentre cualquier cosa. La razón, precisamente, por la que eBay es un líder enormemente difícil de desbancar.
 
¿Qué hace Skype? Algo muy, pero muy parecido. Consigue que sus clientes puedan intercambiar, en este caso, comunicaciones de voz y datos, pero obviando la necesidad de unas compañías de telecomunicaciones en el medio empeñadas en ser uno de los negocios más rentables del mundo. Skype provee un canal más, una herramienta más para los usuarios de eBay, pero tiene además una filosofía enormemente coherente, como la tiene PayPal: son compañías que añaden eficiencia a las interacciones entre personas. Y la anterior creación de los fundadores de Skype, Niklas Zennström y Janus Friis, es precisamente otra compañía que hace lo mismo: facilita el intercambio entre personas de la forma más eficiente posible con las tecnologías actuales. Se llama KaZaA.  
 
Todas estas compañías y personas mencionadas forman parte de la llamada “economía de las personas”, la “peer-to-peer (P2P) economy”. Se les acusa de destruir valor, y pocas acusaciones resultan más absurdas: en la compleja termodinámica de los negocios, el valor se destruye muy pocas veces, y lo normal es que, en realidad, se transforme. El valor deducido a quien ya no lo aportaba es devuelto a otros, en algunos casos, a los propios clientes que lo pagaban sin razón. Resulta tendencioso y torticero acusar de destruir valor a alguien que usa los recursos mejor que la alternativa que había anteriormente. Simplemente, son innovadores y emprendedores que revelan algo patente: a este lado del túnel, las personas somos capaces de hacer más cosas por nuestra cuenta. Somos más importantes.

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