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Manzanas y chips

¿Significa este cambio un avance tecnológico más rápido para ellos? No lo tengo claro. Conozco empresas que perdieron su encanto y su disposición a innovar rápido cuando empezaron a disfrutar de cuotas de mercado cercanas al monopolio

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La noticia está en todas partes, comentada por todos los analistas, desde que se filtró a algunos medios de comunicación hace aproximadamente una semana. Pero fue este lunes cuando Steve Jobs, CEO de Apple Computer, se presentó en la Conferencia Mundial de Desarrolladores de Apple y, entre abrazos con Paul Otellini, CEO de Intel, anunció que su empresa abandonaría las arquitecturas de IBM (PowerPC) para optar por las de Intel. La respuesta de Intel fue, simplemente, “What took you so long? (¿Qué os ha llevado tanto tiempo?)”…
 
El análisis no me parece ni mucho menos sencillo, y creo que debe hacerse por partes, tomando en consideración, por un lado, a cada una de las compañías implicadas y, por otro, a la industria y los usuarios en su conjunto. Para Intel, obviamente, es un buen movimiento. Se posiciona como el líder absoluto que ya era, en un negocio complejo y enormemente intensivo en capital, y capta un cliente que si bien no es importante por participación de mercado, sí lo es por imagen.
 
Para IBM, el revés no es tan fuerte. La cuota de mercado de Apple es baja, y aunque el beneficio en imagen y percepción de marca de estar ligado a la manzanita es apreciable, desde un punto de vista práctico, la batalla de IBM “no es de este mundo”. La verdadera batalla de IBM vendrá cuando sea capaz de presentar una arquitectura basada en Cell, con toda la modularidad de Cell, y que además de servir para consolas de juegos (nicho en el que se ha posicionado de manera extraordinaria y que yo considero muy interesante) se pueda poner también como base de un ordenador estándar que goce de desarrollos de software adecuados.
 
Para Apple, la cosa parece clara. La línea PowerPC no avanzaba como debía, el gap de velocidad de proceso entre Intel y PowerPC era ya más de lo defendible. Y no sólo en cuanto a velocidad de reloj, sino también en cuanto a niveles de generación de calor y consumo de energía. IBM estaba claramente ralentizando el desarrollo de Apple. Sin embargo, ¿es la convergencia con la arquitectura de tu competencia la mejor manera de solucionar eso? La elección de Intel por parte de Apple indica que Apple ya no espera competencia en el desarrollo de microprocesadores. Que el diseño y fabricación de procesadores es ahora una commodity, algo que niegan AMD, IBM y otros. En el caso de un hipotético avance de alguna de ellas en cuanto a rendimientos de su arquitectura o nuevos desarrollos, Apple está ahora peor posicionada que cualquier fabricante importante de PCs. Por haberse ido dando un portazo, y porque su cuota de mercado dista mucho de ser significativa. Un aproximado 4% de los ordenadores vendidos en el mundo son muchos ordenadores, pero una fruslería comparada con lo un Dell, un HP u otros. ¿Debía esperar Apple por desarrollos de una IBM concentrada en el mundo de las consolas y que la consideraba aparentemente un cliente poco importante? Posiblemente no, y de hecho su desconfianza se manifiesta en que llevaban varios años trabajando en la portabilidad de MacOS a plataformas Intel. Por otro lado, no tengo demasiadas dudas de que el núcleo (kernel) basado en UNIX-BSD del sistema operativo de Apple dará mejores prestaciones sobre una arquitectura Intel que el correspondiente de Windows, algo que dará a Apple unas oportunidades propagandísticas muy potentes. Que además necesitará para recuperarse del bajón en ventas que previsiblemente tendrá cuando ahora sus clientes decidan esperar por la nueva generación basada en Intel.
 
Finalmente, introducir en el análisis a industria y clientes: ¿Significa este cambio un avance tecnológico más rápido para ellos? No lo tengo claro. Conozco empresas que perdieron su encanto y su disposición a innovar rápido cuando empezaron a disfrutar de cuotas de mercado cercanas al monopolio. Es verdad que en esas industrias a las que me refiero, la intensidad de capital era menor, es decir, “casi” cualquiera con un ordenador y suficiente ingenio podía intentar desarrollar productos alternativos. En los microprocesadores no es así, nadie en su sano juicio va a intentar fabricar alternativas: lo que se ve es, por ahora, lo que hay. El panorama de la industria queda con un líder aplastante, seguido de un AMD interesante, pero secundario, y una IBM que promete, pero a futuro. Me pareció interesante como IBM utilizó la arquitectura PowerPC para construir Cell, y creo que el proceso de liberación de patentes y apertura de su arquitectura podría dar lugar, en el futuro, a un desarrollo de comunidad de programadores que acaben creando una verdadera alternativa. Y aunque le tengo mucho cariño a Intel, me gustan decididamente más los entornos con elevada diversidad y variadas alternativas, porque garantizan un nivel de competencia mayor y un avance más rápido. En este caso además, en un componente, el microprocesador, que está “en la base de todo”. Pero eso, claro está, es “por el bien de la Humanidad”, no por el de ninguna empresa en concreto. Soy un idealista. Me encontraba mejor con una Apple que realmente “pensaba diferente”.

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