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El dilema de Ciudadanos

Rivera sabe que sólo tiene una opción en Andalucía, que es apoyar un gobierno del PP soportado también por Vox; la aritmética no da para más.

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Juan Marín atiende a los medios | EFE

Se han pasado diez años clamando por la desaparición del bipartidismo, y ahora se quejan de su principal consecuencia, los pactos. Y claro se trata de pactar con otros que piensan diferente y por tanto de integrar, de definir estrategias y de ser flexibles. Esta es la esencia del modelo político que abandera la formación naranja desde sus inicios.

Rivera sabe que sólo tiene una opción en Andalucía, que es apoyar un gobierno del PP soportado también por Vox; la aritmética no da para más. A Ciudadanos sólo le falta gestionar cómo vender la burra para no quedar retratado en las siguientes elecciones.

Ciudadanos no tendrá pudor y tomará al vuelo la presidencia del Parlamento e invitará a Susana al cadalso de presentar su candidatura, a lo que responderá la todavía lideresa con un "Rajoy". Luego llamará a Juan Marín para que presente su candidatura que nadie más apoyará, y ya tendrá la excusa perfecta: "No quedaba otro remedio que apoyar el cambio en Andalucía a costa de gobernar o apoyarse en Vox, porque el partido socialista no nos dejó otra opción". Hasta ahí vamos bien.

El siguiente dilema es: "vale aceptamos Bonilla como animal de compañía", pero ¿nos quedamos fuera del gobierno o nos sumamos? Esto ya es un poco más difícil. Aislarse del gobierno que puede cambiar muchas cosas en Andalucía, puede ser un coste muy alto; apoyar a Moreno para quedarse a la recachita, sin duda mostraría debilidad y pocas ansias de gobernar, la única razón y objetivo de los partidos políticos. Además, Ciudadanos no puede pasarse la vida presentándose a elecciones sin adquirir nunca una experiencia de gobierno.

Pero claro, es que es muy fastidiado compartir un gobierno con Vox, pero bueno al Psoe de Sánchez no le ha ido mal del todo apoyarse en secesionistas, bueno o sí, porque si nos damos cuenta, Pedro Sánchez ha conseguido en seis meses lo que el PP no había logrado en 40 años, sacar al Psoe del Palacio de San Telmo; ¡Quá capacidad para acumular fracasos de forma exitosa tiene este hombre!

Para Ciudadanos, ésta es una inmensa oportunidad de demostrar que hay ganas de gobernar y de asumir riesgos, y de hacerlo en una región necesitada de grandes cambios; ya no vale quedarse en el banquillo a ver el partido, es la hora de jugar o retirarse.

Sinceramente, si Ciudadanos apoyara al Psoe para una alianza imposible, la inmensa mayoría de sus votantes no lo entendería. Pero es que al contrario, una acción de gobierno eficaz en los próximos meses, donde se evidencie que puede haber una gestión diferente, puede contrarrestar, de manera formidable, la corriente crítica. Claro que si gobierna y lo hace mal y no sabe reaccionar a la respuesta que va a recibir de la izquierda radical, pues se volverán al banquillo; ésta es la esencia de la democracia, la alternancia, el antídoto, hacer las cosas bien.

El pragmatismo de Vox es mucho mas evidente y le aleja de los demás modelos populistas mediterráneos. La mejor estrategia del partido de Abascal sería no pactar y seguir en el monte defendiendo sus principios básicos, para no salpicarse por el sistema. Pero no nos equivoquemos, Vox no es el Alt Right europeo, representa el modelo republicano ultraconservador americano, donde se mezclan los postulados conservadores de defensa de la familia y el cristianismo con el fortalecimiento de los pilares de la nación y la lucha contra la inmigración que es una supuesta amenaza a los supuestos valores europeos. Vamos que Abascal no es Salvini o Le Pen, es más bien Donald Trump, pero sin pasta.

Tan fuerte ha sido el golpe del resultado a la estrategia de Sánchez, que se ha visto obligado a romper todos los esquemas y organizar el vodevil de presentar unos presupuestos sólo para justificar que alargará esta legislatura a la espera de que los Idus de octubre traigan mejor clima. Se equivoca. Ya no puede fiarse de su Masterchef Tezanos, el proceso penal contra el independentismo traerá mucha más tensión y las autonómicas y locales pueden adelantar un resultado muy perjudicial a sus intereses y en las que el Psoe ganará donde menos le gustaría a su presidente ; y con este bagaje y gobernando año y medio con los presupuestos de Rajoy, presentarse a las elecciones, después de un año de vía crucis con medio gobierno de la regeneración con sospechas de prácticas poco edificantes, para ser comedidos en las afirmaciones, parece un disparate ¿no será que Iván Redondo sigue trabajando para Monago y Albiol?

No podemos negarlo, el gran triunfador de Andalucía ha sido Ciudadanos, si co-lidera el cambio en Andalucía y dispone de unos buenos candidatos en las elecciones de mayo, tendrá un resultado espectacular, y de ahí vendrá todo de corrido a una Generales que podrían darnos un empate entre las tres fuerzas principales, mientras Podemos cava las barricadas para defenderse del fascismo, con cada vez menos apoyos. Perder frente a Vox en las 3.000 viviendas en Sevilla, es una lección que no deberían olvidar en la formación morada; y mientras, el partido de Abascal conseguirá un resultado que le permitirá un grupo parlamentario. Vamos el peor escenario posible para el presidente del gobierno. Mejor sería coger el toro por los cuernos, convocar elecciones en marzo, tomar a todo el mundo con el pie cambiado, y tratar de legitimarse ganando las elecciones aunque fuera por un voto, o perder e irse a su casa. Casi siempre las estrategias tibias o bipolares producen resultados nefastos.

Así lo único que cabe pedir al partido de Rivera es que no se demore mucho en la justificación de la decisión y que haya pronto un gobierno en Andalucía.

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