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Eva Miquel Subías

Anestesia local

El problema es que la anestesia, mal dosificada, puede hacerte entrar en fase de coma y la amnesia posterior con la que pueden encontrarse si superan el proceso les puede pasar una gran factura y para que me entiendan, muchos números rojos.

Eva Miquel Subías
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Es por todos sabido que hay que tener especial cuidado con todo aquello que deseamos porque para bien o para mal, puede llegar a materializarse. Y las aspiraciones en el terreno de las ambiciones personales, las seducciones o los escenarios políticos no escapan a ello.

Repasemos brevemente lo sucedido el pasado fin de semana como broche a la festividad de la Diada de Catalunya.

Hecho: una población del Maresme aprueba, a iniciativa de una agrupación independentista (Candidatura de Unidad Popular) y a petición del "Moviment Arenyenc per a l´Autodeterminació" en su pleno municipal llevar a cabo una consulta popular sobre la posibilidad de que Cataluña sea un Estado soberano, social y democrático, es decir, que camine hacia la independencia.

Hecho: el juzgado contencioso-administrativo número 14 de Barcelona estima, ante el recurso presentado por la Abogacía del Estado, que el Ayuntamiento de Arenys de Munt se ha "extralimitado en sus competencias" al permitir la convocatoria de la consulta, puesto que el artículo 149.1.32 de la Constitución española atribuye claramente al Estado "la competencia exclusiva en materia de autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum".

Hecho: el ayuntamiento del municipio barcelonés y parte de sus vecinos se pasan por su cuatribarrado forro lo que diga la juez en cuestión y ante la distraída mirada de la Generalitat, la Delegación del Gobierno y las autoridades competentes proceden a desempolvar las urnas para tal ocasión.

Conclusión: ante estos hechos que la que esto suscribe estima francamente graves y que no son más que el preludio de una larga y tenebrosa historia, poco parece suceder, apenas nadie parece respirar allá en mi querida tierra.

Bien es cierto que frente a los montones de leña seca no faltó quien decidió danzar alrededor con cerillas de largo tamaño en el preciso momento en el que el sentido común hacía más falta que nunca. En este sentido, uno de los que se lanzó a encender un primer e irresponsable fósforo fue el presidente de CiU al asegurar, en los días previos, que si pudiese participar en la ilegal votación sobre el futuro independiente de Cataluña lo haría afirmativamente, pero sólo a título "personal", ya que –según sus palabras– lidera un proyecto político de amplio espectro catalanista, a pesar de defender un "proceso de construcción nacional sin límites".

Daría casi para otra columna analizar los problemas de personalidad del líder convergente, a no ser que lleguemos a la incuestionable conclusión de que nuestro carismático y más que aventajado delfín pueda estar encabezando un proyecto en el que no crea, o le parezca tibio, o simplemente la ambigüedad practicada desde hace tantos años empiece a dejar entrever lo que ya era evidente. O incluso podría tratarse de un morbosillo y nosotros sin saberlo.

A estas alturas el señor Artur Mas debería saber cuán (de) peligroso es jugar con fuego y lo arriesgado de salir al monte de excursión rodeado de pirómanos.

Pero lo que cada día me parece más preocupante es el papel que en este juego viene asumiendo la denominada sociedad civil catalana, otrora gran impulsora de ambiciosos e interesantes proyectos, cabeza visible de una clase emprendedora y de altos vuelos, ahora adormecida y que parece estar voluntaria y localmente anestesiada a la espera de no se sabe qué.

Una gran mayoría intenta conservar el tan manido seny y procura no contaminarse, en definitiva, avanza como puede al margen del desastre político y lo que te cuentan en la esfera del ámbito privado parece razonable. Sin embargo, a la hora de ponerse manos a la obra, dejan bastante que desear. Digamos que la tímida y aparente valentía de pensar libremente no va acompañada del coraje necesario para opinar públicamente.

El problema es que la anestesia, mal dosificada, puede hacerte entrar en fase de coma y la amnesia posterior con la que pueden encontrarse si superan el proceso les puede pasar una gran factura y para que me entiendan, muchos números rojos. Más allá de deslealtades constitucionales y espectáculos bochornosos.

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