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Aquella fría tarde de domingo

Que un peso pesado como la ex vicepresidenta salga del Ejecutivo y entre la hasta ahora "cocinillas" de Ferraz, nos indica claramente lo que nos va a deparar esta agónica legislatura hasta su fin.

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Domingo 17 de octubre. Además de ser el aniversario de la Revolución Bolchevique que tuvo lugar en el ya lejano año diecisiete o el día en que Maite cumplió los cuarenta, fue el día escogido –según presidencial confesión– para llevar a cabo una remodelación del Ejecutivo socialista. Veamos. Esa misma tarde una servidora se encontraba, acabadita de llegar procedente de Barcelona en el Real para asistir a la reinterpretación que la Fura dels Baus ha hecho de Rise and Fall of the City of Magahonny. Me reservo comentarios al respecto para otra ocasión, porque de otro modo esta columna va a adquirir un tono más surrealista de lo habitual.

Esa misma tarde, según me informan mis fuentes más pías, en misa dominical se daba cuenta del Evangelio según San Lucas, 18, 1-8: "Orar siempre sin desanimarse": "Y Dios dijo: ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?". Pues eso.

Y José Luis Rodríguez Zapatero, tras negar casi en tres ocasiones, procedió a su reordenación gubernamental.

Vayamos al temita. Todos los medios de comunicación escritos, radiofónicos y digitales han coincidido en apuntar, unos con mayor entusiasmo que otros la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba como súper vedette principal, si me permiten tan colorida comparación. Es que, verán, acaba de reabrirse la mítica sala El Molino de Barcelona y se me acumulan los flashes. Y si a esto le añadimos que el actual ministro del Interior y recién nombrado portavoz del Gobierno y vicepresidente primero es el considerado por muchas féminas como el más atractivo y con mayor sex appeal, pues ya la tenemos liada. Les diré, por mi parte, que debo estar perdiendo facultades porque no me inspira demasiado ni siquiera atendiendo a la más amplia definición de lo que podría describirse como erótica del poder.

Ahora sí, les prometo que voy al tema. Con Rubalcaba al frente acaba todo como empezó, ni más ni menos. Recordemos que Zapatero inició su mandato coreado y animado por los reyes del sms, al frente de los cuales se encontraba el mayor y más hábil estratega del Grupo Socialista. Así que una servidora lo interpreta como un profundo agradecimiento al político de más raza de su entorno y con más espolones, al tiempo que le hace un guiño como queriendo decir, si hay postzapaterismo, tú serás el escogido. Y si no, acabemos con una mascletà. Pero sobre todo, hazme pasar a la historia como el presidente que logró el fin de ETA. Peligroso y espinoso camino el emprendido ahora para el que rescata a su fiel compañero de filas Ramón Jáuregui.

En cuanto al resto de movimientos, Trinidad Jiménez, tras haber perdido su agria batalla en las primarias de Madrid, es premiada y sustituye así a Miguel Ángel Moratinos, quien pasará a la historia de este Gobierno por haber dilapidado las relaciones con Israel, haber dado la espalda a los disidentes cubanos y haber hecho migas con dos de los presidentes más populistas y letales para la sociedad, como Hugo Chávez y Evo Morales. Con lo que mucho ha tardado.

La salida de María Teresa Fernández de la Vega, no por tan rumoreada, menos sorprendente, coincide con la esperada incorporación de Leire Pajín al frente de Sanidad quien además asume las competencias de la recién cesada Bibiana Aído, que seguirá como secretaria de Estado llevándose con ella la paridad, que desaparece también. Segunda negación, por cierto. Que un peso pesado como la ex vicepresidenta salga del Ejecutivo y entre la hasta ahora "cocinillas" de Ferraz, nos indica claramente lo que nos va a deparar esta agónica legislatura hasta su fin. Cursos acumulados de telegenia, másteres en demagogia y minutos de oro en los telediarios. Dios nos libre de cualquier epidemia hasta 2012.

Rosa Aguilar entra a ocupar el puesto de la invisible Elena Espinosa. La cartera de Medio Ambiente se la ha concedido el presidente, en este caso, a quien fuera uno de los rostros más carismáticos de la casi difunta IU, que abandonó para engrosar la familia socialista andaluza.

El sindicalista Valeriano Gómez como ministro de Trabajo y el cese de la ministra de Vivienda, cuyas competencias serán asumidas por Fomento, completan los movimientos. El resto sigue igual y Elena Salgado podrá seguir practicando yoga en paz tras haber sudado en la Cámara Baja bastante más de lo que suele en sus clases.

Recuerdo una ocasión en la que Alfredo Pérez Rubalcaba confesaba relajarse con cualquier canción de Rosana. De eso hace mucho tiempo, casi el mismo desde que ella cantara El Talismán. El mismo al que una tarde otoñal decidió aferrarse José Luis Rodríguez Zapatero hasta agotar sus últimas esperanzas. Aquella fría tarde en la que lo apostó todo a un solitario As de corazones. Poderoso pero no sabemos si suficiente.

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