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Federico Jiménez Losantos

A Zapatero no lo premian ni pagando

Federico Jiménez Losantos
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No se sabe qué produce más repugnancia en esta resurrección del felipismo que a la sombra del talante zapateril se está produciendo: su contumacia golpista y antidemocrática o sus campañas típicamente totalitarias de desprestigio y muerte civil a sus adversarios políticos. De lo uno está dando pruebas en la comisión del 11-M. De lo otro son prueba continua las campañas del polanquismo para destruir a sus enemigos, aunque sean, como en el caso de Aznar, quien les ha hecho todavía más ricos. En el pecado de la fusión digital llevará siempre la penitencia. Y Rato, el oprobio.
 
Es normal que una cadena de radio abonada a la trola de los terroristas suicidas y que acaba de ser condenada por enésima vez, incluso en el Supremo, por calumniar la memoria de Antonio Herrero Losada dentro de sus campañas contra Antonio Herrero, se lance por el tobogán de las exclusivas gubernamentales, léase Promociones Rubalcaba, para tratar de hundir la imagen y la significación política del ex presidente del Gobierno del PP. No lo van a conseguir, porque basta que ataquen a Aznar para que la derecha cierre filas defendiéndole, y cuantas más campañas hagan contra él, más lo protegerá su gente, la media España que vota PP, con Aznar y sin Aznar.
 
Pero es que, además, el contrato terrible del que hablan estos émulos de Willi Munzenberg y las campañas de la Komintern está firmado desde tiempos de González y Julio Feo, 1983. O sea, que no sabemos qué censuran, si la continuidad del gasto absurdo (que nos parece mal) o el éxito de Aznar donde fracasó González. Lo segundo, probablemente. Y por cierto, ¿cuánto le costaría a Polanco, dueño de la SER, cuyas obras completas caben en un folio, ser doctor “Dineris Causa” por la Universidad de Brown?
 
Aznar no necesitaba la tarea de ningún lobby para ser agasajado por los USA porque ha sido un fiel aliado y un coherente defensor de los valores y los intereses occidentales. A Zapatero, por muchos lobbys que busquen, no lo condecorarían el Congreso y el Senado ni pagando. Eso sí, creo que le van a dar una medalla en París y otra en Haití. Las merece. Ah, y otra por el talante y el respeto al adversario. Lo demuestra cada día.

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