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Federico Jiménez Losantos

Aznar tiene toda la razón... en el extranjero

Federico Jiménez Losantos
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Aunque la fatuidad tragicómica de la izquierda política y periodística se la niegue, Aznar tiene razón en todo lo que últimamente ha hecho en materia de política exterior. En lo que se refiere a la visita de Bush, más aún en el fondo que en la forma, aunque los medios oficiosos sólo se fijen en ésta. Y en lo que se refiere a la política europea, también le sobra razón, tanto en la lucha por prorrogar cuanto sea posible los fondos de cohesión, acaso abandonada un poco antes de tiempo, como en las críticas nada improvisadas ni desaforadas al comportamiento fraco-alemán con respecto a la ampliación europea. Aznar se ha llevado, simbólicamente al menos, el gato al agua de los plazos de la ampliación, aunque del dicho al hecho hay luego siempre en Europa mucho trecho.

Pero, además, Aznar también tiene razón en su crítica apenas velada a Alemania y a Francia por la epiléptica política germana en materia de ampliación y por los disparates económicos de Jospin. Y más razón que le sobra cuando defiende la política económica de Irlanda -a la que no mucho antes del referéndum, calamitoso para la UE, atacó Solbes pensando más en Madrid que en Dublín-. Sí, en todo tiene razón Aznar... cuando habla del extranjero.

Porque cuando habla de asuntos que también son o se producen en España, sus consideraciones nos dejan atónitos: o Aznar se considera turista en Moncloa o ha entrado en una esquizofrenia precocupante, porque además hay precedentes cercanos. Es cierto que en Europa se ha hablado mucho de liberalizaciones y se ha hecho poco. ¿Y en España? ¿Qué hay de las telecomunicaciones, de la energía, de los medios de comunicación? ¿Qué de la independencia de la Justicia, sin la que a la larga ninguna economía puede prosperar? Pero el colmo es que denuncie que en Europa se dan "muchos debates sobre cómo subir los impuestos y no cómo se pueden bajar". ¿Se refiere al interés que ha demostrado en las últimas semanas su Gobierno, con Rato a la cabeza, por debatir con la oposición su propuesta de rebaja del IRPF? ¿Es que lo que pagamos en España no son impuestos, sino el canon por la tremenda fortuna de respirar el aire ibérico? ¿O es que toda la buena doctrina liberal que se defiende fuera no sirve dentro?

Si hace en España lo que predica para el extranjero, entonces sí que Aznar tendrá toda la razón. A lo peor, quizás quiera que nos acostumbremos a tenerlo en Bruselas, mientras falta en Madrid.

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