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Federico Jiménez Losantos

Banderas regatea en USA

Federico Jiménez Losantos
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Aún no había concluido Antonio Banderas su esforzada tarea como regatista en aguas mallorquinas y ya surcaba las aguas mediáticas norteamericanas aprovechando el viento de cola que a todo famoso suministra la compañía del regio patrón del “Bribón”. Apenas concluido el regateo y celebrada la cena de los Reyes de España con sus amables competidores, es decir, poco después de que recorriera las redacciones de todo el mundo la foto del Rey besando no ya la mano sino directamente la parte dorsal de la muñeca de Melanie, acaso como homenaje a “Entrevista con el Vampiro”, primer éxito de Banderas en Hollywood antes de su boda, ya estaba el actor español contándolo en el late show de una de las principales cadenas norteamericanas. No lo de la regata, que era solo el escabel de la noticia, sino lo del Rey, que es lo que evidentemente tenía algún interés.

No vamos a decir que Banderas ha conseguido salir por primera vez en esos late shows norteamericanos tan curiosos, donde el entrevistado se sienta mucho más bajo que un entrevistador generalmente apostado detrás de un mostrador. No. Hemos visto antes al Gran Antonio, en ése o en otros similares, y siempre igual de simpático, gracioso, encantador y estupendo. Pero es la primera vez que la pregunta central no era la última película de nuestra estrella y los posibles celos de Melanie (que apareció al final de la entrevista con Lettermann) ante la guapa de turno. No. Esta vez lo que interesaba al entrevistador era el anecdotario de las relaciones entre los Borbón y los Banderas, singularmente el comentario de la Reina sobre el “Antonio” que lleva tatuado Melanie en el bíceps.

Lo que contó Banderas –brindo la anécdota a Lucas Soler para su soberbia "Basura Estival" sobre las regatas y regatillas en el papel cuché– es que la Reina bromeó sobre la posibilidad de ponerse ella un tatuaje similar que pusiera ”Juanito”, que es como suele llamar al Rey en la intimidad. Y fue realmente un prodigio, sólo al alcance de un superdotado como Banderas, explicar en inglés de España a un norteamericano de allí la gracia del Juanito referido a Don Juan Carlos. ¿Imposible? ¿Pero puede haber algo imposible para ese Hijo Predilecto de Málaga que, como bien remarca Lucas Soler, sigue veraneando en Mallorca? Lo explicó, lo explicó. O tal vez nosotros lo entendimos no por el inglés, sino por el Juanito. Y tal vez Letterman se lo sabía ya por la oficina de prensa de Antonio, tan diligente al preparar la entrevista. El caso es que se rió. Incluso muy atinadamente preguntó –republicanote él, pero aquello es una república– si cualquiera podía llamarle Juanito al Rey. Sólo la Reina, aclaró Banderas. Y, naturalmente, se rió. Je, je, je. Y Letterman. Ja, ja, ja. Y el auditorio. Jí, jí, jí. Y la audiencia. Jo, jo, jo. ¡Todos rieron! Por cierto, gran película de Bodganovich, que le vendría muy bien a nuestro Antonio para remediar su Pecado Original. El de la Jolie, digo. El de España lo lleva superior.

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