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Federico Jiménez Losantos

¿Cuántos muertos necesita Pujol?

Federico Jiménez Losantos
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En un histórico debate parlamentario y en una de sus mejores intervenciones como orador y como político, José María Aznar sintetizó en una pregunta retórica toda la crítica y el fondo del reto a Arzallus y su banda: "¿cuántos muertos necesita el PNV para abandonar el pacto de Estella?" Esa misma pregunta cabe hacerle a Jordi Pujol, cuyo partido ha decidido, sin mucha alharaca, pero con tozuda contumacia, respaldar al PNV -y por tanto a ETA- frente al pacto PP-PSOE en defensa de la Constitución y de las libertades. ¿Cuántos muertos necesita Pujol para dejar de respaldar a Xabier Arzallus y al PNV?

Porque son ya tres los políticos asesinados en Cataluña por la banda etarra, dos del PP y uno del PSOE, y todo lo que ha dicho hasta ahora Pujol, generalmente por por boca de Trias, es que los asesinatos no van a hacer cambiar su política sobre el terrorismo. Y si no es la vida, ni la libertad, ni la legalidad, ni siquiera la estética democrática, ¿qué debe suceder para que Pujol cambie de política?

Hay otra pregunta nada retórica que cabe hacer tras ésta, pero ahora dirigida a Josep Piqué y al propio José María Aznar: ¿qué va a hacer el PP para que en Cataluña y en toda España se vea y se constate que Pujol no es un aliado de las víctimas de ETA, sino del frente de los verdugos? ¿Va a seguir planteando una política de contemplaciones y hasta imitaciones del nacionalismo en Cataluña mientras se opone frontalmente al nacionalismo en el País Vasco? ¿Va a seguir diferenciando el Gobierno entre un nacionalismo supuestamente bueno y otro absolutamente malo cuando a la hora de la verdad, que es la de la vida o la muerte, ambos coinciden en su desapego por no decir en su desprecio por las ideas y la propia vida de los que no son nacionalistas?

O lo que es lo mismo: ¿cuántos muertos en Cataluña necesita Aznar para coger de las solapas parlamentarias a Pujol y obligarle a hacer por pura presión política lo que la ética, es decir, la absoluta falta de ética de su nacionalismo le impide hacer? Al PNV le está costando cara su complicidad directa con los terroristas. ¿Cuándo va a empezar el Gobierno de Madrid a pasarle la cuenta a Pujol? ¿Cómo se puede mantener el apoyo parlamentario a un partido que no comparte la lucha contra el terror? ¿Cómo se puede sostener en Barcelona lo que se combate en Bilbao? De su miserable actitud tiene la culpa Pujol, pero de que no la cambie también la tiene Aznar. Hora es de que se diga y de que él empiece a actuar en el Mediterráneo con la misma y admirable firmeza que en el Cantábrico.

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