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Federico Jiménez Losantos

Justo lo que temíamos

Federico Jiménez Losantos
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Como adelantó Libertad Digital y ha mantenido en solitario durante todos estos días, la auténtica línea de defensa de Emilio Ybarra y los consejeros del BBV que tantos y tan graves desafueros han cometido contra la propiedad y la legalidad vigente era muy distinta de la que parecía y pasaba por una sola vía: frenar en seco la investigación del Banco de España, paralizar el expediente administrativo en curso y embarcar, léase embarrancar, todo el caso por la vía penal, que garantiza su dilación en varios años.

La operación ha seguido una estrategia milimétricamente diseñada y ha sido ejecutada con precisión de relojero suizo. Mientras Polanco ganaba tiempo implicando al Gobierno en un supuesto conocimiento de las fechorías ibarrescas antes de la fusión con Argentaria, el felipismo judicial ponía en marcha el mecanismo para incautarse del caso: Villarejo lo reclamó para Garzón desde la Fiscalía Anticorrupción y Garzón ha saltado sobre él como el que asalta una diligencia: echando a patadas del pescante al conductor legítimo, que era el Banco de España. Como en el caso del GAL o el linchamiento de Liaño, los jueces y/o abogados de la Cosa Vostra ya pueden decir: “Don Jesús, misión cumplida”. Lo está.

Por supuesto, eso supone que hay tres ámbitos en los que la ética y la Ley quedan por los suelos: el de la propiedad, donde los accionistas pueden darse por robados; el de la credibilidad del sistema financiero, que queda a la altura del betún; y el de la legalidad democrática española que queda… como estaba, con la administración judicial conspirando contra la Justicia para salvaguardar el delito y proteger al delincuente, siempre que los delincuentes pertenezcan a esa Cosa Vostra que funciona como un Estado dentro del Estado y que utiliza las distintas jurisdicciones como otras tantas vías de impunidad.

Pero el espectáculo de escamoteo de la acción de la Justicia y de regodeo en el poderío político-mediático-judicial de la Cosa no acaba aquí: Polanco va a presentar en su Círculo de Bellas Artes –obsequio de Ruiz Gallardón con cargo al contribuyente madrileño– la candidatura al premio Nobel de la Paz de su dilecto juez Garzón, el que –junto al incomparable Bacigalupo– más eficazmente contribuyó al linchamiento de Gómez de Liaño y el mismo que debe juzgar severamente a su banquero predilecto. Mucho se ha adelantado este año el Día Mundial del Circo.

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