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La campaña electoral de Noviembre paralizaría los juicios de Octubre

Que Rajoy nos lleve a las urnas en Noviembre para ahorrarse juicios en Octubre es casi lo menos grave de lo que nos pasa.

Federico Jiménez Losantos
Mariano Rajoy guarda un minuto de silencio en Moncloa por el atentado de Niza | EFE

Mañana, fervorín; pasado, sofocón, y pasado mañana, espantá. Estos son los tres movimientos políticos previsibles en una semana innecesariamente aciaga para la democracia española. Mañana, lunes, la mayoría salida de las urnas del 27J, que es de Izquierdas, anunciará la humillación del PP en la constitución de la Mesa del Congreso. Pasado mañana, martes, se producirá la elección de un socialista, un tal Patxi López del que nadie recuerda nada, excepto su ingratitud hacia el PP, que le hizo lehendakari gratis. Y entre la tarde del martes y la mañana del miércoles, todos los ojos se volverán a la Zarzuela, donde el Rey deberá gestionar el nuevo regalo de Mariano Rajoy.

El último fue negarse por dos veces a intentar la investidura, que fue lo que llevó a la intentona fallida de Sánchez y Rivera; el de ahora es que –como ya piden descaradamente los medios adictos- sea el Jefe del Estado el que le consiga la mayoría parlamentaria para ser investido Presidente del Gobierno, esa mayoría que él no se toma la molestia de buscar. Si el Rey se la consigue, bien. Si no, todos a votar por tercera vez, el 27 de Noviembre. La fecha de las elecciones ya la ha anunciado el propio Rajoy. Calcúlese el interés que tiene en evitarlas.

Se veía venir y puede llegar

Con Mariano Rajoy, la única manera de no repetirse es copiarse. El domingo pasado, escribía yo aquí:

"Todo lo que ha dicho hasta ahora Rajoy invita a evitar unas nuevas elecciones. Todo lo que ha hecho nos lleva a pensar que serán inevitables. Pero el momento decisivo será el de aceptar o rechazar ir la investidura. De nuevo a Felipe VI se le va a plantear un problema de conciencia y de orden técnico, porque si Rajoy le pide tiempo hasta después del verano para tratar de convencer al PSOE, ¿debería concedérselo? La Razón invitaba a la Corona esta semana a presionar a los socialistas para que no impidan la investidura de Rajoy. Pero una cosa es facilitar el trámite y otra forzarlo.(…) “de nuevo el Rey torcerá el gesto ante la cara dura de Mariano, tan incapaz de negociar un Gobierno como de renunciar a él."

(…) "Podría ofrecerle a Rivera participar en un Gobierno de grandes reformas y a Sánchez, de acuerdo con Rivera, la alcaldía de las grandes capitales para privar a Podemos de sus bases electorales y mediáticas. Pero no hará nada. Seguirá arrastrándose y arrastrándonos, apurando los plazos y aburriendo al calendario para disfrutar del Poder una legislatura más pero de sólo un año. En su mano está evitarlo. Por desgracia, temo que lo veremos confirmarlo."

Mi única duda es si, tras la previsible humillación y posterior mohín de disgusto del candidato permanente a seguir siendo candidato, a ver si lo hacen vitalicio, Rajoy renunciará incluso a la legislatura sietemesina que podría arañar con la abstención de Ciudadanos y, a rastras, del PSOE, y le va a decir de nuevo al Rey que renuncia a la investidura pero no del todo, que "abre un período de reflexión", como ha dicho esta semana, así como de pasada, como el que no dice nada, cuando de hecho estaba dando ya por muerta la legislatura antes de inaugurarla.

Rajoy no quiere formar Gobierno con Ciudadanos por una sencilla razón: el 4 de Octubre comienza el primero de los juicios de Bárcenas –son bastantes- y no está dispuesto a que le llamen a declarar o lo sienten en el banquillo sin tener en sus manos el Ministerio del Interior y la Fiscalía para defenderse. Como no ha querido asumir ninguna responsabilidad, está igual que González en sus últimos años, con el GAL a cuestas: su "horizonte judicial" es incierto, anubarrado, tormentoso. La financiación ilegal del PP tiene cuerda para ahorcar a cualquier político: Gurtel, Púnica, Bárcenas… Y el "horizonte de perros" lorquiano no "ladra lejos del río". Lo tiene encima. Las elecciones en noviembre serían lo más parecido a un indulto.

Estalla Francia, tiembla Turquía, sestea España

Y mientras los gravísimos problemas de España –separatismo y populismo, aliados con un terrorismo ni desarmado ni arrepentido, crisis institucional y corrupción desatada- quedan aparcados ante las pequeñas urgencias de un político de ínfima categoría, con menos futuro que pasado, a nuestro alrededor el mundo estalla en clave islamista. La masacre de Niza y el golpe militar en Turquía, antesala o colofón de una crisis mucho peor, han puesto en jaque a los dos países más importantes para España desde el punto de vista político –Francia en la UE- y militar -Turquía en la OTAN-. Pero los problemas de Rajoy, siendo él tan poca cosa, han sido capaces de paralizar por completo lo que debería ser una verdadera movilización del Estado ante una crisis internacional que nos afecta vitalmente.

Francia es nuestro primer socio comercial y el único país importante que queda para mantener la UE tras la deserción británica y la evidente aunque disimulada quiebra financiera de Italia. Alemania sigue en pleno estupor electoral tras la catastrófica política de Merkel con respecto a los mal llamados refugiados y Francia va camino de un Gobierno Le Pen. La parálisis del Gobierno Hollande ante las cada vez más frecuentes masacres islamistas, junto a la penosa idiotización de una clase política y periodística atenazada por la dictadura de lo políticamente correcto –allí, como en La Sexta de SorayAna Pastor, el Islam es, pese a todo, "la religión del amor"- allana el camino a la llegada al Poder del Frente Nacional.

Los que pueden tomar el Poder en Francia

Conviene recordar que el FN era pequeño partido antisemita cuyo líder Jean Marie Le Pen era amigo de Sadam Hussein, con el que compartía simpatías nazis, fiestas y dinero. Se convirtió en una gran fuerza política cuando Mitterrand cambió la ley electoral para romper el voto de derechas, pero hoy ocupa la totalidad del antiguo espacio electoral de los comunistas y parte creciente del de centro y derecha, sobre todo en la Francia profunda, que no traga la ideología buenista oficial sobre la inmigración y el Islam.

Marine Le Pen ha expulsado a su octogenario padre del partido que fundó, pero comparte el mismo discurso zafiamente demagógico, ayer antisemita y hoy anti-islamista pero siempre anti-liberal, xenófobo, tribal y colectivista. Su programa económico es muy parecido al de Podemos, junto al que ha votado recientemente en el Parlamento Europeo contra el euro y contra una Unión Europea "al servicio de la Troika y de Alemania". ¡Como si Francia no hubiera mostrado nunca el menor interés en dominar Europa!

Pues bien, esa Francia en tantos sentidos admirable, tan necesaria para nuestra economía y aliada razonable de España en la UE del presente y del futuro, está estallando ante nuestros ojos y nosotros ni miramos. En Turquía se anuncia una guerra civil entre musulmanes que incluye a Europa como campo de batalla y nuestra seguridad está en manos de Mortadelo Fernandez Díaz, de la Agencia Pillarejo y Filemón, del CNI de la Gran Soraya y El Pequeño Nicolás y, tachán, del Pacto Antiyihadista, que admite observadores, léase chivatos, de HispanTV, la tele de Podemos, un partido que en Pamplona se niega a condenar la masacre de Niza, pese a lo cual el PSOE lo mantiene en el Ayuntamiento.

Así las cosas, que Rajoy nos lleve a las urnas en Noviembre para ahorrarse juicios en Octubre es casi lo menos grave de lo que nos pasa.

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