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Federico Jiménez Losantos

Leninismo de bellota

Federico Jiménez Losantos
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Rodríguez Ibarra sigue erre que erre. No sólo se niega a dar marcha atrás en su saqueo de los bancos y cajas de ahorros instalados en Extremadura sino que amenaza ahora con triplicar el monto del atraco, que de 5.000 millones al año según la propia Junta pasaría a ser de 15.000 millones. Suma respetabilísima. La furia impositiva de Ibarra se origina en la razonable sospecha de que será el cliente el que acabe pagando el atraco de Ibarra, mientras el extravagante presidente extremeño pretende que sean los accionistas. Primero se inventa el daño y ahora pretende controlar los efectos.

Sucede que, al margen de lo que piense, o sea, de lo poco que suceda en el magín de Ibarra, hay muchos pequeños accionistas en los bancos que serán lesionados. Aunque sólo hubiera uno, el resultado de este asalto a la propiedad privada sería el mismo: un atraco legal que repercutirá inevitablemente en los costos del servicio. No van a empezar a perder dinero el BBVA y el BSCH para hacer feliz a Ibarra. Incluso tienen excusa para aumentar las ya onerosísimas comisiones que cobran: compensar lo de Ibarra. Lo arbitrario del caso se muestra en el monto del botín: ¿Por qué 5.000 millones o 15.000 y no 50.000 o 500.000? ¡Si salen gratis!

Dice el político sociata que los bancos no son oenegés y que se instalan "buscando el dinero de los extremeños". Tampoco Ibarra es una ONG y, desde luego, el dinero de los extremeños no es de Ibarra. ¿O es que se ha creído que sí? Teniendo en cuenta que el conjunto de la nación transfiere a Extremadura más de lo que recibe, si los usuarios de bancos y cajas de toda España han de pagar el asalto bancario de Ibarra, debería deducírsele a su comunidad una cantidad similar en los fondos del Estado. ¡Lo que le faltaba a Extremadura!

Este leninismo de bellota sólo puede ahuyentar a los capitales e inversiones privados que tanta falta le hacen. A costa de lo ajeno, Ibarra se hace propaganda de líder del Tercer Mundo, modelo Chávez, contando con el saqueo del Primero, del que mantiene alejada a su región. El principal problema de Extremadura no es el atraso sino el socialismo.

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