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Federico Jiménez Losantos

Los nervios cambian de bando

Federico Jiménez Losantos
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Ya está mejor repartido el desasosiego. A los primeros nombres realmente peligrosos, y seguramente sin saber realmente hasta qué punto están implicados Chaves y Corcuera –la experiencia de Rubio, Solchaga y tantos otros prueba que nadie se confiesa con el partido–, Caldera anuncia que el PSOE no participará en los trabajos de la Comisión sobre Gescartera mientras el PP no le pida disculpas. Mala señal. Eso demuestra que el PSOE sabe o intuye que no tiene la trastienda limpia y, sobre todo, que la actual dirección se siente demasiado débil como para permitir que realmente “caiga quien caiga”... y el que caiga sea Chaves.

Ahora es el PP el que por primera vez puede tomar la iniciativa en este asunto. En términos de tebeo, puede “darle de su propia medicina”. Pero ahora es cuando vamos a ver hasta qué punto Aznar o alguien dirige realmente la estrategia en este Caso y es capaz de evitar los reflejos masoquistas del partido de la Derecha, que casi nunca ha sabido afrontar estos términos de chulería suicida habituales en el partido de González. También en el de Zapatero, evidentemente. Al final uno sabe lo que ha estudiado y, en una situación de nervios se desarrollan reflejos más que respuestas. Pero el reflejo es de susto, por no decir de pavor. Como el PP no aludió literalmente a Chaves –pero Nevado sigue en RTVE representando al PSOE y su trayectoria política, vital y vitanda es la que es; Agustín Valladolid no puede borrar que fue la voz cantante, no sabemos si sonante, de Corcuera– puede ahora poner al PSOE ante su propio susto y decir que si no va a la Comisión es porque tiene pánico a lo que se averigüe.

El mayor peligro ahora para las instituciones y la higiene política es que entre el susto que no acaban de pasar los unos y el que acaban de darles a los otros, al final, el Caso Gescartera termine en El Entierro de la Sardina. En este caso, del Caviar.

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