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MarianUCO y Tele-Soraya, la gestora del PP

La diferencia entre la derecha de entonces y la de hoy es que aquellos líderes de UCD pagaron con su patrimonio las deudas del partido.

La diferencia entre la implosión de UCD y la autodestrucción del PP es que en aquella no hubo maldad y en esta no hay otra cosa. Calvo Sotelo adelantó las elecciones, cediéndole la candidatura presidencial a Landelino Lavilla, que como buen democristiano prefirió morir antes que pactar con la pujante AP de Fraga, vencedora ya de UCD en Galicia y Andalucía. En la final del Mundial 82, Alemania-Italia, cuando Calvo Sotelo le contó al presidente Pertini el adelanto electoral, el viejo partigiano socialista, que se había metido en el bolsillo al Bernabéu, le preguntó algo bastante lógico:

      - Entonces, es que están ustedes seguros de ganarlas.

      - No, no; estamos seguros de perderlas.

      - ¿Y por qué las adelanta usted?

      - Porque podría ser peor. Cuanto más tardemos, más votos al PSOE.

      - Io non capisco niente, ma… evviva Don Quichiotte!

"¡Viva Pertini!" –coreaban los aficionados. Eliminada España, todos apoyaban a Italia, cuya victoria fue celebrada como propia en la Gran Vía. Sólo tres años antes, le habían dado la segunda victoria a la UCD suarista. La España de centro-derecha había empezado a vivir de victorias prestadas.

La UCD perdió, pero ni Calvo Sotelo ni Lavilla pensaban ganar. Lo que perdió al centro-derecha español y garantizó trece años de socialismo y corrupción no fue una ambición personal sino la confianza en las encuestas. En Julio les daban 80 escaños; 60, seguros. En Octubre, frente a los 202 del PSOE, fueron 12. El 13 por Madrid, se lo regaló Guerra así a Calvo Sotelo:

      -Déhale el trese ar coho, que da mú mala suerte.

Pero salvo la guerra de media democracia cristiana contra la otra media que se había ido a AP, azuzando el viejo rencor del juanista Calvo Sotelo a Fraga, en el empeño de UCD por ir sola a las elecciones no hubo afán de permanencia en el Poder, siquiera del partido, a cualquier precio. La impresión que daban era justamente la contraria: tenían ganas de irse a casa cuanto antes, sin estorbar al PSOE ni al CDS, aunque sin ayudar a AP. Catorce años pasaron, este 2016 se cumplen veinte, hasta que el PP de Aznar lograra derrotar a la Izquierda en unas Generales. Si los dos millones de votos de UCD y los del CDS se hubieran sumado a los seis millones de AP, el PSOE habría ganado por menos y la oposición habría ejercido como tal, no como mera comparsa de la apisonadora socialista. Pero UCD pasó de siete millones de votos en 1979 a dos en 1982 y había desaparecido en 1986. La diferencia entre la derecha de entonces y la de hoy es que aquellos líderes de UCD pagaron con su patrimonio las deudas del partido y todo el dinero de Génova 13 no bastará para pagar las fianzas de los líderes del PP.

Tres factores contra el cuento de La Lechera

Rajoy ha anunciado que impedirá un gobierno PSOE-Ciudadanos en la sesión de investidura del 2 de marzo. Y que votará No, junto a Podemos y sus mareas, ERC y los pujolistas, Bildu y compañía. En Génova 13, Rue del Percebe Imputado, creen, encuestas en mano que aunque en las nuevas Elecciones del 29 de Junio el PP no saque más escaños y el PSOE quede detrás de Podemos, el peligro de los comunistas a las puertas de la Moncloa llevará al PSOE, entonces ya en manos de Susana Díaz, a votar a Rajoy o al Pacto de las Damas (Soraya-Susana) para repartirse por turnos la Moncloa.

Por supuesto, el PP no contempla que sus encuestas yerren o queden superadas por los acontecimientos. Que el goteo de casos de corrupción, que acaba de empezar, lleve al PP a un hundimiento como el de UCD pero a plazos: 11,7 millones de votos en 2011; 7,6 en 2015; de 4 a 6,5 en 2016. ¿Por qué iba a pactar Pedro Sánchez, líder del PSOE, con el PP que le ha impedido llegar a la Moncloa? ¿Por qué iba a respetarlo Ciudadanos, tras sufrir una sucísima campaña en las generales del 2015, repetida en 2016? Igual que AP y el PSOE se repartieron los restos de UCD, antes y después de 1982, Ciudadanos y el PSOE se repartirían los despojos del PP tras las Elecciones de Junio y no digamos las de Navidad, si el resultado fuerza a repetirlas, por culpa del sórdido egoísmo personal de Rajoy.

Hay tres factores que olvida el cuento de La Lechera pontevedresa:

1- El voto negativo del PP al gobierno de centro-izquierda en una sesión de investidura que seguramente perderá Sánchez pero de la que puede salir cadáver Mariano Rajoy, hundiendo las expectativas de voto del PP. Si por traicionar a su electorado ha perdido en cuatro años casi cuatro millones de votos, ¿cuántos perderá Rajoy tras votar no junto a Podemos, Bildu y ERC?

2- El afianzamiento del liderazgo de Pedro Sánchez en el PSOE. Si los noes de Rajoy e Iglesias impiden un gobierno PSOE-Ciudadanos, que es el que según las encuestas prefiere una mayoría de españoles, ¿cómo va a impedir Susana Díaz que el candidato derrotado por defender la misma alianza que a ella le permite a gobernar Andalucía, no vuelva a serlo del PSOE, y con razonables perspectivas de subir, o no bajar, el número actual de escaños?

3- El reforzamiento de Ciudadanos, que parecerá como un voto centrista, constructivo, en el que cabe confiar para defender la integridad nacional y limitar el estrago del programa socialista. El voto perdido por Rajoy iría a Albert Rivera, que, en contra de lo que se creyó tras las elecciones pasadas, ha subido y no bajado en intención de voto, a costa siempre del PP. No se beneficiaría del voto del PSOE, porque compartirían honrosa derrota en la investidura, pero si ya le quitó al PP más de dos millones de votos el 20D, en Junio volvería a morder el mechado, sabroso y estofado lomo popular.

La estrategia del PP la deciden la UCO y la Sexta

Naturalmente, todos los líderes, lideresas, lidercitos y lidercitas del PP no se han vuelto idiotas y ven lo mismo que ve cualquiera que mire de cerca y sin prejuicios interesados los dos procesos políticos en marcha: una investidura que puede perder Snchz pero de la que sale muerto Rajoy y una inundación, como dijo Esperanza Aguirre, de casos de corrupción en el PP. Esta última semana, como denunció el editorial de Libertad Digital el viernes, ha sido absolutamente escandaloso ver cómo los medios controlados por Soraya, el duopolio televisivo, pero alimentado por PRISA, limitaban al PP los casos de corrupción, pese a que la mayoría son historias recicladas o aventuradas indagaciones garzonitas del juez Velasco.

Hay pocas novedades en la corrupción supuestamente madrileña, aunque la trama Gurtel sea totalmente nacional, y la caudalosa fuente sea siempre Marjaliza, socio de Granados. Pero si hay algo que muestra cómo la Prensa y las televisiones de Soraya se mueven al ritmo de la UCO -la MarianUCO, porque depende de Interior-y perjudican casi exclusivamente al PP es cómo se está dando el caso de Caixa Catalunya, con el agujero de 900 millones de euros por el que se imputa a Narcís Serra y el Caso Rato, a cuyos agresores en la puerta del juzgado entrevista la Sorayexta con rango y honores de Ejército de Liberación. El goteo de casos del PP y el drenaje informativo de los casos del PSOE y los nacionalistas, incluídos los Pujol, es escandaloso, evidentísimo. Y no sería posible sin el placet de Soraya.

¿Por qué? ¿No podría esperar a que tras las nuevas elecciones le deje el puesto Rajoy? Podría, pero a Dios rogando, con la UCO allanando y con la Sexta machacando. En los dos meses que mediarían entre la investidura de Snchz y las nuevas elecciones, pueden surgir cuatro o seis marjalizas que eleven la temperatura del gélido Rajoy a extremos casi tibios, es decir, insoportables para el mecanismo endocrino del Percebe, aferrado a su roca. Es posible que después de Junio el naufragio de la candidatura de Rajoy no de paso a un congreso de regeneración interna sino a algo letal pero harto previsible con la nomenklatura actual: un liderazgo por cooptación, un sorayismo de emergencia que garantizaría a Rajoy que no acabará en el banquillo pero que precisa para su entronización de las hazañas de la UCO amplificadas por PRISoraya y la Sorayexta, o sea, la información política que vemos a diario en televisión.

En realidad, aunque se supone que ahora se nombrará una gestora para el PP de Madrid, con Cifuentes como Presidenta-rehén, hace ya tiempo que en el PP hay una gestora oculta, la de Soraya, que encamina mansamente al rebaño hacia el precipicio electoral. Si el proyecto de Rajoy era flotar sobre las ruinas del PP, el de Soraya es navegar sobre el tronco muerto de Rajoy.

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