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Ni Iglesias ni Errejón: el líder bolivariano es Sánchez

A medida que se vaya deshaciendo el complejo tinglado podemita, el voto útil de la extrema izquierda y del separatismo se volcará en Sánchez.

Pedro Sánchez en su acto con el socialismo europeo | EFE

Tras la emisión en la cadena pública TVE de su Aló Presidente, que nada tuvo que envidiar al autobombo del Gorila Rojo en sus días de gloria, nadie ya puede dudar de que la caída en las encuestas de las dos facciones comunistas, Podemos-Galapagar y Podemos-Madalenas, se debe a una sola razón: Pedro Sánchez es el nuevo y verdadero líder bolivariano en España. Ni en su programa económico de extremísima izquierda, ni en sus alianzas internacionales, ni en su sumisión a los golpistas y separatistas, ni en su desprecio a todo lo español, ni en su indiferencia a la distinción entre lo público y lo privado, ni en su odio a la monarquía parlamentaria, ni en su obsesión con Franco, ni en su propósito de eternizarse en el Poder, ni en su desprecio a los jueces y al Estado de Derecho, ni en el uso sistemático de la mentira en cualquier ámbito se diferencia YoSánchez de Iglesias y Errejón.

Con Maduro y Corbyn

Sólo la estupidez congénita de Maduro le impide comprender que su hombre en España es el Secretario General del PSOE, no los dos cabecillas enfrentados de Podemos. Aunque siguiendo la inspiración de sus sicarios en España, el que ha paralizado, junto con los esbirros de Putin, la acción diplomática en la Unión Europea ha sido Sánchez. El que cuando expulsan a eurodiputados españoles de Venezuela sale a defender al narcorrégimen es Borrell, el escupido -y agradecido- ministro de Exteriores de Sánchez. Y el que sintoniza con su protector mejicano, López Obrador, es Sánchez.

Sánchez es el que hace que una periodista mejicana amaestrada le pregunte a Celáa por la "enorme preocupación" que asegura que hay en México por el auge de Vox. Ojo: no por el narcotráfico, la corrupción, la subida del combustible o la ruinosa demagogia del ex-dirigente del PRI, aliado de Putin y enemigo de los USA, sino por el auge del apoyo a Vox entre los españoles que viven en México. En fin, el único Estado de la UE en el que, pese a reconocer tardíamente a Guaidó, la televisión pública y todas las cadenas izquierdosas se prestan a la justificación del régimen asesino de Caracas, más asesino que nunca, y atacan a diario a los antichavistas es el país que desgobierna Sánchez.

El eje Londres-Madrid-Caracas

Pero nada refleja mejor el alineamiento de Sánchez con los partidos de extrema izquierda antioccidentales y prochavistas que la elección de su socio político preferente en el inicio de la campaña al Parlamento Europeo: Jeremy Corbyn. Ni Melenchon ni Die Linke podrían igualar, nunca superar, el continuado empeño de Corbyn en atacar, insultar y degradar todos los símbolos, causas, ideas y valores que definen a las democracias liberales. El líder laborista inglés es un feroz antisemita, capaz de rendir homenaje a los terroristas palestinos de Septiembre Negro que, en represalia por el asesinato de once deportistas olímpicos judíos en Munich, mató el Mosad. Su afecto por los terroristas muertos se extiende a los cinco del IRA que mató el SAS en Gibraltar, y por los vivos, en su invitación a Gerry Adams.

Y sobre todo, ningún representante de un partido democrático ha sido tan explícito como Corbyn en su homenaje fúnebre a Hugo Chávez, apoyo que sigue manteniendo a su sucesor al frente del narcorrégimen. Sus tuits elogiando al Gorila Rojo, que convirtió Venezuela en una mezcla de checa cubana, narcopiso colombiano y fábrica de muertos de hambre son más emotivos que los de Monedero, Willy Toledo o Pablo Iglesias. Y con el valor añadido de estar en inglés, que los hace pasar por más respetables.

Maduro, también con el separatismo catalán

En Venezuela se concentran cuatro de los cinco viejos reyes que, según Henry-Lévy en su último libro, aspiran a ocupar el trono ausente del Imperio norteamericano: Rusia, China, Irán y Turquía. Falta Arabia Saudí, y porque, como sunnita, es incompatible con el chiíta Irán. A ese nuevo eje o madeja del Mal se añade Cuba, ya unida desde tiempos de Fidel Castro con Irán, también ligado al peronismo de los Kirchner en el atentado de la AMIA en Buenos Aires, cuya denuncia le costó la vida al fiscal Nisman. Si bien se mira, con la excepción del Brasil de Bolsonaro y El Salvador tras las últimas elecciones, son los mismos países que protegían el Socialismo del Siglo XXI, el de Chávez, con Nicaragua, las FARC y, sobre todo, Cuba.

Este bloque neosoviético, con Maduro por delante y Putin por detrás, mantiene una gran atención al separatismo catalán, como hacía la URSS con todos los conflictos nacionalistas en los países occidentales. De hecho, en la era de Stalin, durante la II República y la Guerra Civil, el PCE-PSUC defendía el derecho de autodeterminación de Cataluña y la desmembración de España en una vaga confederación de repúblicas ibéricas… soviéticas. No es de extrañar, pues, que Maduro sea el único Jefe del Estado, antes de ser declarado ilegítimo por la Asamblea Nacional, que haya enarbolado la bandera separatista catalana. Tal vez por eso la Señora de Piqué no quiso participar en el gran festival de Cúcuta en apoyo a la libertad de Venezuela.

En España, el abogado de la causa separatista ya no es Podemos sino el PSOE de Sánchez. Los esfuerzos de Iglesias para que los separatistas apoyaran los Presupuestos del Gobierno Sánchez para el que trabajaban -se ve que lo suyo es siempre trabajar para otros Gobiernos- han fracasado. El único interlocutor válido para ellos es Sánchez como Presidente o Jefe de la Oposición, que es lo que se decidirá en las elecciones dentro de dos meses.

El voto útil comunista será Sánchez

A medida que se vaya deshaciendo el complejo tinglado podemita, el voto útil de la extrema izquierda y del separatismo se volcará en Sánchez. Ya ha demostrado que es capaz de lo que sea capaz Iglesias e incluso más. Por tanto, lo normal es que ese magma de confluencias, mareas y demás tinglados separatistas-comunistas se vaya diluyendo, en favor del PSOE.

Sánchez tratará de presentarse a las Generales como una especie de Carmena, al margen de sus apoyos de extrema izquierda. La alcaldesa de Madrid ya ha devorado a los que la apoyaron en la campaña anterior, pero el que la puso en el Ayuntamiento tras perder ante el PP fue Pedro Sánchez. Esa alianza entre dos demagogos de extrema izquierda con enorme apoyo mediático es la que representa la continuidad de un golpismo disimulado cuyo fin es la demolición del régimen constitucional y en el que Podemos ya no es necesario, ni por la cantidad menguante de sus votos ni por la calidad ideológica de su propuesta, que ha hecho suya totalmente Sánchez.

Ante esta decantación del voto del Frente Popular Separatista en favor del PSOE, es una excelente noticia la candidatura de Inés Arrimadas por Barcelona. Todos los votos que los tres partidos constitucionales logren conseguir en las Generales de Abril serán pocos, y puede que insuficientes, para derrotar a ese bloque electoral bolivariano cuyo caudillejo es YoSánchez.

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