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Federico Jiménez Losantos

No habrá pruebas, pero sí delito

Federico Jiménez Losantos
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Muchas sorpresas viene deparando el Caso Gescartera, pero pocas como la que este domingo deparó, para general solaz, José María Arroyo, presidente de la ONCE y supuesto autorizador de la operación del defenestrado Lorenzo en la inversión o lo que fuese de algunos cientos de millones en Gescartera. ¿A cambio de qué? ¿De nada? Si por lo que nos dicen ahora ni siquiera ha habido inversión de la ONCE en Gescartera, o por lo menos no hay documentos que lo prueben, a lo mejor nunca hubo dinero, ni promesas sobre sorteos, ni rasca y gana, ni invierte y rasca. Nada. A lo mejor Giménez Reyna sentó a comer al representante de la ONCE con Pilar Valiente y la representación gescarteril para que probaran una receta nueva. Buñuelos de viento, por ejemplo.

Desde el principio hemos dicho que el caso Gescartera es, antes que una estafa, un delito fiscal patrocinado políticamente. Sólo así se explican actuaciones tan absurdas como un señor que presuntamente ha perdido muchos millones de los ciegos pero que no quiere ver a cuenta de qué se han perdido. ¿Era dinero negro? ¿Sabía Arroyo lo que hacía Lorenzo o no sabía? ¿Sacaba Lorenzo el dinero de un calcetín o estaba al tanto la Agencia Tributaria de lo que hacía la ONCE con el dinero del cupón? ¿Quién ganaba el cuponazo: Gescartera, la ONCE, Camacho, Lorenzo o todos a la vez? Hasta ahora, cabían sospechas sobre el papel de la ONCE. Ahora, sospechas es lo único que no cabe. Todo son certezas de irregularidades multimillonarias. Y algo más que irregularidades. Pruebas no habrá, pero delito, haylo. Y habrá también pruebas. Si no, al tiempo.

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