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Federico Jiménez Losantos

Por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas

En nuestra modesta opinión, Rajoy debe comparecer voluntariamente ante la Comisión y, por supuesto, debe pedir la comparecencia de Blanco, Rubalcaba, Sacaluga, Robles y compañía

Federico Jiménez Losantos
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Además de malvados, que los hay, en la cúpula del PSOE actual abundan bastante los simples, en ocasiones decididamente tontos. Bien es cierto que no sabemos si la torpeza proviene de la malicia o la malicia de la torpeza, si las continuas rectificaciones revelan una plausible voluntad de enmendar los yerros o la única manera de mandar que tienen, que es cometiéndolos. En la Moncloa como en Ferraz, el zapaterismo nos suministra a diario ocasiones de quedarnos con la boca abierta, peligroso pórtico para las moscas, a las que tenemos desde el 11-M instaladas detrás de la oreja. Y después del Presidente del Gobierno, pocos nos amoscan más que el Secretario de organización sociata, José Blanco, que ahora la ha emprendido con Rajoy, o se ceba en él, a ver si así olvidamos las revelaciones sobre el conocimiento que él, Rubalcaba, Sacaluga y compañía tuvieron de la pista islámica del 11-M no más tarde del 12, sin que, por supuesto, se lo comunicaran al Gobierno como era su obligación. Antes al contrario, parece evidente que utilizaron estos datos para engañar al Gobierno y manipular a la opinión pública, a fin de ganar unas elecciones que tenían perdidas y, de habarse confirmado la autoría únicamente etarra (la lógica, después de los episodios de Chamartín, Arán y Cuenca) no sólo perdidas sino con la segura jubilación anticipada de Zapatero y su cuadrilla.
 
Blanco debería pedir él mismo declarar ante la Comisión del 11-M sobre la información que la jueza francesa Le Vert habría transmitido de forma subrepticia e ilegal a sectores radicalmente opuestos al entonces Gobierno de España (a Margarita Robles para que lo filtrara a sus correligionarios socialistas) y, ya de paso, si es verdad que se fueron a casa de uno de los comensales a celebrar la buena nueva, lo que anticiparía veinticuatro horas la "mariscada de la infamia" de una parte de los responsables de la masacre el 13-M. Sí, justamente la jornada que, según dice ahora Blanco, violentó Mariano Rajoy al denunciar el acoso a que estaban sometidas las sedes del PP en toda España, fruto de la estrategia puesta en marcha por el PSOE y PRISA a raíz de la información de la jueza Le Vert y de los núcleos felipistas instalados en la Policía, la Guardia Civil y el CNI.
 
Dice Blanco que Rajoy estaba en el Gobierno el 11-M y es mentira. Pero sin duda es esa una de las mentiras menos graves de Blanco últimamente. En nuestra modesta opinión, Rajoy debe comparecer voluntariamente ante la Comisión y, por supuesto, debe pedir la comparecencia de Blanco, Rubalcaba, Sacaluga, Robles y compañía, sin excluir, ya que citamos a un sociólogo alemán, a una jueza francesa a la que creíamos amiga de España y no sólo del PSOE. Es posible que a Blanco le gustara mucho cantar de niño lo de "Vamos a contar mentiras", pero es difícil que , a estas alturas, nos convenza fácilmente de que "por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas". Ahora bien, en la Comisión puede intentarlo. Después del Portero Automático de Rubalcaba, nada o casi nada puede sorprendernos. Y como esto va para largo, adelante con los faroles.

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