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Federico Jiménez Losantos

¿Qué pretenden Alonso y Rubalcaba? ¿Hundir a ZP?

Federico Jiménez Losantos
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Cuanto más detenidamente se observa la chapuza de la filtración este fin de semana de los informes sobre los confidentes del 11-M, cuya comparecencia el PSOE niega al Parlamento, menos se entiende el propósito a medio plazo de los filtradores, más torpe parece la estrategia de Producciones Rubalcaba y el Ministerio del Interior de la SER. ¿A qué viene mentir como bellacos en los titulares, como ha hecho el Imperio y sus satélites (incluidos algunos necios antisistema en Internet), si al leer la noticia quedaban automáticamente desmentidos? ¿Por qué titular que los confidentes no habían alertado sobre el 11-M a la Policía y a la Guardia Civil cuando lo que consta en los informes que se han negado al Parlamento es exactamente lo contrario, que los contactos de unos y otros, incluidos los otros y los unos, estaban al cabo de la calle del tráfico de dinamita? ¿En qué cabeza cabe que, una vez en la cárcel, Zuhier y Trashorras (cada vez es más asombroso que no lo estén los hermanos Toro, y cada vez resultan más inquietantes las incoherencias del juez Del Olmo) van a creerse que los van a sacar de allí, limpios de polvo y paja, los mismos inútiles que están objetivamente condenándolos, al tiempo que se delatan a sí mismos? ¿O es que creen que puede reeditarse el saqueo de los fondos reservados de Interior en los 90 para encubrir crímenes y comprar silencios criminosos?
 
Este Alonso en que confía Zapatero está resultando como el Belloch en que confiaba Felipe: ambos pretenden sacarlos del agua pero les ponen piedras al cuello. Con una diferencia esencial: González era Mister X y temía, por su cobardía personal y su incapacidad moral para asumir la responsabilidad última de los GAL, acabar en la cárcel. Si desde el principio hubiera asumido los hechos y hubiera convocado elecciones, ni habría ido a la cárcel, ni la democracia española habría quedado hecha unos zorros. Pero ¿y Zapatero? ¿Qué quiere encubrir Zapatero? ¿Que algunos sectores de la policía y la Guardia Civil, ligados al felipismo, fueron cómplices por omisión de la masacre del 11-M? ¿Y qué? Con ese dato político ya contamos los que no votamos al PSOE ni comulgamos con las ruedas de molino de Polanco, pero de ahí a culparle a él de los hechos hay un gran trecho, que hasta ahora nadie ha cubierto. Digo nadie y no es cierto. Lo era hace una semana, pero tanto las mentiras en la Comisión del 11-M de los testigos preparados del PSOE como esta ridícula filtración de Interior que demuestra lo que pretende desmentir están convenciendo cada vez a más gente de que el Gobierno de ZP, no sólo sectores del felipismo, tiene mucho que ocultar, puesto que trata de hacerlo.
 
A lo mejor piensa ZP o le han hecho pensar sus rubalcabas que lo fundamental es blindar informativa y moralmente a los suyos, porque a la vuelta del verano nadie se acordará de nada. Se equivoca por completo. En primer lugar, porque el verano es época de bulos y murmuración. En segundo lugar, porque al volver la esquina de agosto nos espera con toda probabilidad una lúgubre sucesión de sordideces, entre confidentes, comisarios, terroristas y trapisondistas que ocuparán el primer plano de la información. Y, al fondo, el juicio del 11-M. ¿Piensa aguantar así ZP, mintiendo y enredando, toda la legislatura? Pues, sobre triste y lamentable, será cortísima. Y para él, absurdamente, puede ser la última. ¿Esto es lo que persiguen sus amigos? Pues esto es lo que está logrando ZP.
 

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