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Rajoy y Sánchez, empeñados en llevar a Rivera a la Moncloa

El PP ha pactado con el PSOE la subordinación del CGPJ a los partidos y Soraya está ocupada azuzando a Montoro y Margallo o alanceando a Cospedal.

Mariano Rajoy, Albert Rivera y Pedro Sánchez | Archivo

La sombra del 11M planeará sobre las elecciones del 20D hasta el mismo día de su celebración, ya que no sabemos quién organizó aquella masacre pero sí que los criminales y los que sembraron de pruebas falsas el sumario resultaron impunes, lo que sin duda anima a repetir el atentado. De momento, sin embargo, lo que estamos viendo es un anti-11M, con los dos partidos que habitan las cloacas del Estado, clave de lo que Luis del Pino llamó Golpe de Régimen, compitiendo en llevar a la Moncloa a quien, si cumple sus promesas, acabaría con el bipartidismo y las propias cloacas. De no conocer la ley que lleva al criminal a volver al lugar del crimen -buscando oscuramente el castigo que merece-, no tendría explicación el cúmulo de dislates que en los últimos días han perpetrado el PP y el PSOE, facilitando aún más la llegada a la Moncloa de Albert Rivera.

La olla de margallos del PP

Evidentemente, quien más esfuerzo debe hacer por perder el Poder es quien lo tiene, es decir, el PP. Y hay que reconocer que durante toda esta semana Montoro, Margallo y el propio Rajoy han luchado duramente para alcanzar el premio, émulo del Planeta, de El Mejor Amigo de Ciudadanos. Lo de Soraya encargando a Montoro que cargase contra Margallo, Aznar y medio PP se acercó mucho a la perfección. Pero logró superarlo la vanidad logorreica de Margallo, que cargó a su vez contra Montoro en la indiscreta cercanía de Ana Romero, garantía de inmediata publicación. No obstante, fueron el Presidente del Gobierno y su Ministro de Justicia los que, en mi opinión, coronaron primero la cumbre, el Alpe D´Huez, del descrédito.

Sin duda, acusar como hizo Margallo –con recurso en el juzgado- al ministro de Hacienda de utilizar la Agencia Tributaria para perseguir a sus enemigos personales o políticos, dentro incluso del Gobierno, es el peor delito que cabe imputar a un miembro del Ejecutivo, al punto de que si el PSOE no estuviera en manos de un perfecto incompetente como Pdr Snchz, este jueves habría podido presentar una moción de censura contra Rajoy.

Pero es aún más grave lo que hizo el Presidente del Gobierno, que no hizo nada ante el alarde golpista de Massolini –como felizmente lo ha bautizado Javier Somalo- y sus cuatrocientos alcaldes amenazando, bastón en ristre, a los ya de por sí aterrorizados jueces del TSJC, que llegó a poner una sala del propio Tribunal a disposición de los llamados a declarar por el referéndum golpista del año pasado para que insultaran a gusto a jueces y fiscales. Gimieron en un escrito patético los amedrentados. "Intolerable", coreó Rajoy, pero toleró. "Inaceptable", repitió el Ministro de Justicia, pero aceptó. No creo que existan precedentes de tantas fechorías contra la Ley que los encargados de aplicarla hayan condenado más y perseguido menos.

El PP no aprovecha el fiasco andaluz de C´s

¿Y a quién beneficia comprobar que el PP está podrido por dentro y que Rajoy es incapaz de hacer nada contra los separatistas catalanes, salvo el ridículo? Evidentemente, a Albert Rivera, pese a su desastroso viaje a Andalucía al día siguiente del linchamiento legal, a manos del TSJA y el GGPJ, de la Juez Alaya, símbolo de la lucha contra la corrupción socialista. Un partido que no estuviera encenagado en querellas fratricidas habría aprovechado las contradicciones del líder de Ciudadanos en materia de lucha contra la corrupción, cuya clave es siempre la independencia judicial.

Pero el PP ha pactado con el PSOE la subordinación total del CGPJ a los partidos, y Soraya estaba demasiado ocupada azuzando a Montoro contra Margallo o alanceando a Cospedal a lomos del rocinante -o babieca- Alfonso Alonso, heredero y verdugo de la dimicesada Arancha Quiroga. El saldo de esta semana es que el Gobierno está partido por el eje y el partido está hecho polvo, como prueba el fervorín toledano del sábado, en el que, tras las críticas a Montoro de Juan Vicente Herrera, faltaron Aguirre o Rudi y salió una nota de prensa proclamando "presidenta del PP de Madrid" a Cristina Cifuentes, obviamente, sin conocimiento de la interesada. Que semejante pifia haya pasado prácticamente inadvertida dentro y fuera del PP es otra prueba del caos y el desánimo que reinan en las filas populares. Y tanto favorecen a Ciudadanos.

Pdr Snchz ficha a Rn Lzn

Pero las guerras intestinas del PP y la aquilatada cobardía de Rajoy han sido superados, como ofrenda electoral a Albert Rivera, por Pdr Snchz, que tras poner como número 2 por Madrid a la catalanista Meritxell Batet, y como 6 a la exmilitar Zaida Cantera, ha fichado a Irene Lozano como "responsable de regeneración democrática". La zafia inquisidora contra Sosa Wagner en UPyD, garantía de pluralismo interno en el PSOE. De risa.

Desde que comenzó su andadura como Secretario General del PSOE proponiendo la eliminación del Ejército –aún no conocía a la oficialidad-, Pdr Snchz ha acumulado disparate sobre disparate y memez sobre memez. Lo peor ha sido entregar los grandes ayuntamientos a las hordas podemitas pero lo que más podía beneficiar a Ciudadanos era precisamente fichar a Irene Lozano, cuya carta en El Mundo injuriando a Sosa Wagner hace dos veranos supuso el comienzo del fin de UPyD y la consagración de C´s como alternativa higiénica y nacional al bipartidismo.

Si una figura política representa lo peor y más vil del sectarismo partidista, es Irene Lozano. Nadie ha hecho tanto para desprestigiar a un partido y encumbrar a otro como la pareja del llamado humorísticamente Mastínez Gorriarán, porque él y Lozano fueron los mastines del ABC de Zarzalejos en la sucia tarea de hundir a la COPE al servicio de Gallardón. Lo que se hundió fue el ABC y el Oneroso Déspota sacó poco provecho de aquella campaña de difamaciones al dictado y perrunos elogios. Rosa Díez no aprendió la lección y fió su tranquilidad a "Jaws" Lozano. El resultado está a la vista y el beneficiario vive todavía en Barcelona. Pero el empeño de Snchz en tropezar tres veces en la misma piedra le acerca muchísimo a Madrid.

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