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Federico Jiménez Losantos

Si fuera privada, ya estarían despedidos

Federico Jiménez Losantos
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Los pilotos del SEPLA de Iberia –al parecer, peores que los del SEPLA de otras compañías- han advertido públicamente al Gobierno de que recurrirán ante los tribunales cualquier iniciativa de arbitraje. Y además, en un alarde de coherencia, han dicho que el Gobierno debería seguir la línea de los ministros Cascos y Aparicio –por lo visto partidarios de que se hunda el turismo español- y que Iberia ya no es una compañía pública. Hacen bien en recordárselo a los accionistas mayoritarios, a ver si se lo creen. Si fuera privada del todo o si lo fuera desde hace algunos años, hace tiempo que todos ellos estarían despedidos.

Los cabecillas del SEPLA -que están llevando a todos los pilotos de Iberia a un callejón sin salida- siguen actuando, al revés de lo que dicen, como si Iberia fuera aún una compañía pública a la que se le puede pedir no importa cuánto dinero porque siempre quedará el Presupuesto, o sea, el bolsillo de los ciudadanos, para pechar con el déficit. Sucede que también en la empresa pública, no digamos ya en la privada, funciona la legalidad. Y es la legalidad la que faculta –y en este caso, aconseja- la intervención del Gobierno para arbitrar cualquier solución que frene el gravísimo daño que los pilotos de Iberia están infligiendo a su compañía y al sector turístico en su conjunto. En realidad, el Gobierno queda en muy mal lugar ante estos argumentos torpemente chantajistas del SEPLA de Iberia, porque son tan endebles que demuestran involuntariamente que debería haber intervenido antes. Y que vayan los pilotos a los Tribunales. Verán qué risa.

Otra incongruencia: si Iberia es una compañía privada ¿por qué los pilotos se empeñaron –y asombrosamente consiguieron- que sus reuniones con la empresa se desarrollaran en un “terreno neutral”? ¿Es eso imaginable en cualquier empresa realmente privada y con unos trabajadores con conciencia de ser eso y sólo eso: empleados de una empresa privada? El Gobierno debe intervenir cuanto antes. Y los pilotos deberían intervenir también cuanto antes en el SEPLA para cambiar la dirección. Porque los están llevando adonde una empresa privada los habría puesto hace tiempo: a la calle. Donde podrán comprobar la enorme simpatía que despiertan.

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