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Federico Jiménez Losantos

"Turismo revolucionario" en Colombia

Federico Jiménez Losantos
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En los medios de comunicación colombianos, por lo común educados, circunspectos y dados a los eufemismos en materia terrorista y/o guerrillera, la fracasada expedición de "ayuda humanitaria" europea a los campesinos desplazados se está tratando con discreción no exenta de sorna. En algunos no se oculta un cierto regocijo por el chasco. Y es que mientras algunos piensan que se ha tratado de una metedura de pata por desconocimiento de la realidad, otros, los más, consideran que se trataba de una ayuda política a la guerrilla del ELN entregando víveres precisamente en los pueblos que esta banda terrorista –tres niños murieron en su último ataque con dinamita a un poblado– había designado como "zona de despeje" o liberada para "dialogar" con el Gobierno. San Pablo era el pueblo más importante reclamado por la guerrilla y de allí los echaron los campesinos, ayudados seguramente por las Autodefensas que han impedido que los "elenos" se hagan con el control de los cinco poblados que pretendían apropiarse.

Lo que nadie se cree es que la ayuda fuera simplemente humanitaria. De serlo, hubieran podido dejarla en cualquiera de los pueblos de desplazados por la guerrilla o entregarla a asociaciones benéficas instaladas en Colombia desde hace años. Pero setenta señores europeos en la zona más conflictiva, políticamente hablando de Colombia, no van a hacer caridad sino política, es decir, "turismo revolucionario" en sus vacaciones veraniegas. Porque lo que sucede en aquella parte del Bolívar, como en toda Colombia, no es una catástrofe natural sino el intento, muy avanzado, de liquidar el Estado colombiano para imponer una dictadura al estilo cubano.

¿Casualmente esas ONG, esos diputados regionales, esos ocho o diez "cooperantes" vascos, simpatizan con la extrema izquierda? Porque ahí está la clave del desinterés político y del humanitarismo de los viajeros. Aunque en España se guarde un hipócrita silencio al respecto, en Colombia parecen tener bastante clara la complicidad de estos "cooperantes" con la guerrilla del ELN. Si no le dan más importancia informativa quizás sea porque disfrutan secretamente con el fracaso de los "turistas revolucionarios", autodenominados "humanitarios".

En lo único que han sido implacables es en la gramática: al portavoz de los "turistas revolucionarios", Gonzalo González, de la Chunta Aragonesista, le han corregido el nombre del partido: Junta o incluso Junta de Aragón. No en balde a Bogotá le llamaban la Atenas de América. No sabemos si González sabrá aceptar esta doble corrección: la política y la gramatical. Con una sola, ya habría aprovechado el viaje.

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