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Federico Jiménez Losantos

Zapatero saca pechito

Federico Jiménez Losantos
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Poco le ha durado la humildad a Zapatero. Ha bastado que el CIS le diga que es el político más valorado por los españoles, aunque de momento no piensan alquilarle la Moncloa, para que el presunto sucesor de González se recree en la suerte y le de un soplamocos a José María Aznar a propósito de la teatral propuesta de consenso antiterrorista del Gobierno, que no era sino contestación de la ridiculez propuesta por el propio Zapatero para no dar la impresión de "seguidismo" del PP que tanto molesta al Comando Rubalcaba.

Pero no debería darse tanta prisa el aspirante a líder del PSOE en sacar pecho. O pechito, porque ni en lo anatómico ni en lo que realmente importa, lo político, tiene el leonés hechuras de Tarzán. Al margen de que Aznar, rodeado de adulones, haya planteado muy mal ante la opinión pública los problemas que encuentra en el PSOE para llevar a cabo una política antiterrorista común, esos problemas existen y no se deben en absoluto al Gobierno ni al PP, que son un modelo de coherencia y solidez si se les compara con el partido de González y Zapatero, Elorza y Redondo, Ibarra y Maragall, Vázquez y Serra. Una cosa es que Aznar tenga un problema de comunicación muy serio, que no remedian sino que agravan las sinecuras y satrapías audiovisuales, y otra que Zapatero dirija algo parecido a un partido nacional con una línea coherente en materia antiterrorista.

De momento, Zapatero vivaquea en la indefinición y prospera en la inoperancia porque nadie se lo toma en serio como presidenciable. Pero cuando eso se plantee en serio, y ojalá llegue a plantearse alguna vez, tendrá que darle la vuelta a su partido como un calcetín y aclarar de una vez qué idea de España, si tiene alguna, y qué modelo de Estado, entre los muchos modelitos de las últimas temporadas, piensa defender desde el Poder. El felipismo, del que no ha abominado nunca Zapatero, sigue empeñado en desgastar a Aznar fortaleciendo todo lo posible a Arzallus, es decir, al Pacto de Estella y a ETA. Ayer mismo, Narcís Serra instaba al PP en las páginas de "El País" a retirar la candidatura de Mayor Oreja a lehendakari, por padecer el terrible baldón de ser ministro del Interior y simbolizar la lucha antiterrorista. ¿Acaso pretende el PSOE en el País Vasco hacer algo que no sea luchar contra el terrorismo con todas las armas legales en la mano? ¿Es que Zapatero tiene otro proyecto para el País Vasco que no sea el de la lucha sin cuartel en defensa de la vida y la libertad de los ciudadanos, lucha en la que toda policía será poca?

Uno piensa que Zapatero no tiene nada: ni partido ni política. Que en el mejor de los casos tendrá una intuición de partido y una ilusión de política pero que, hasta hoy, no la hemos visto. Eso sí: procura no molestar a nadie y por eso sube en las encuestas. Pero la gente no lo votará mientras no le vea capacidad de molestar y hasta de mortificar, no sólo a Aznar, que es lo de menos, sino a Arzallus, a los etarras y a sus propios compañeros nacionalistas: Maragall, Serra y el mismísimo Rencor González. Mientras eso no se vea, y no se ve, menos lobos, señor Zapatero, menos lobos.

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