Menú
Federico Jiménez Losantos

Zaplana se apunta a la autosucesión

Federico Jiménez Losantos
0
Después de Lucas y de Ana, Zaplana. Era inevitable, como comentamos hace un par de días, que las manifestaciones aparentemente inocuas de la esposa del Presidente y del ministro de la Presidencia sobre las circunstancias excepcionales en las que Aznar rompería su promesa de no presentarse a la reelección tuvieran eco. Y es cualquier cosa menos casual que sea uno de los delfines preteridos, chasqueados o aparcados por Aznar, el presidente valenciano Eduardo Zaplana, el que a propósito de otra cosa se refiera a lo mismo: la autosucesión.

Porque cuando Zaplana habla de los problemas que presenta el actual diseño sucesorio de Aznar, que en lo esencial es un acto solitario de ventriloquía, está refiriéndose a sí mismo y a su desairada posición como aspirante, pero también a la única alternativa razonable que pueden defender públicamente los cuatro o cinco “presidenciables” del PP: o congreso abierto o autosucesión. Y puesto que no hay congreso abierto ni libertad en el partido para otra cosa que aplaudir la discreción del Jefe, que siga el Jefe y que no nos maree más. Vamos a ver lo que tarda Gallardón en explicar la “disfuncionalidad” del modelo aznarista para la sucesión del que no tiene sucesión. ¿Una semana? ¿Dos semanas? ¿Dos días?

Al final, conforme se acerque el Congreso y se haga aún más ostensible la aparatosa censura sobre algo tan normal como discutir quién debe suceder al que dice que se va a ir, empezarán a menudear manifestaciones en el único sentido posible, que es el de la autosucesión. Y cada vez será más difícil que en el entorno aznarista no se vaya generando un movimiento centrípeto en el mismo sentido. Al final, los políticos son humanos y trabajan con una materia humana donde las haya: la ambición de Poder. Aznar recogerá lo que ha sembrado. Y como sólo ha sembrado semillas de aznarismo, eso es lo que le pedirán: más Aznar, muchísimo más Aznar. ¿Qué van a pedir los pobres? ¿Zapatero?

En Opinión