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El retorno de Ricky a Badalona

Los que sin duda hemos salido ganando en todo este asunto somos los aficionados al baloncesto que seguimos la ACB y la Euroliga y podemos continuar disfrutando del juego de Ricky tanto en televisión como en directo.

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Este sábado se juega en Badalona el esperado partido entre el DKV Joventut y el Regal FC Barcelona, con Ricky Rubio vistiendo de azulgrana por primera vez en el Olímpico. El encuentro tiene todos los ingredientes de un derby con el interés añadido de la reacción del público y del jugador que protagonizó el culebrón del verano, que tras forzar su salida para ir a la NBA acabó fichando por el eterno rival en el traspaso más caro de la historia de nuestro baloncesto, 3,7 millones de euros.

Los llamados clubs de cantera tienen asumida su condición de clubs vendedores y la supervivencia de su modelo pasa por invertir en la formación de nuevos talentos, disfrutarlos mientras pueden a cambio de un salario asequible y posteriormente venderlos a los clubs compradores que disponen de mayores presupuestos y son los que pagan a los jugadores salarios elevados.

En este tipo de situaciones siempre hay una contradicción entre lo que quiere el corazón, mantener al jugador el mayor tiempo posible, y lo que quiere la cabeza, venderlo en el momento en que el jugador tiene mayor valor de mercado, pero en el caso de Ricky además se dieron varias situaciones que enrarecieron la relación entre el club y el jugador: cambios de opinión durante la temporada respecto a su continuidad, rueda de prensa de despedida cuando tenía contrato en vigor y todavía tenía que jugar el playoff, denuncia al club por considerar abusivo el importe de la cláusula de rescisión, visitas a varias franquicias de la NBA y participación en la ceremonia del draft, negativa a visitar a los Timberwolves tras salir en una posición peor de lo esperado, negativa a valorar la oferta del Real Madrid y fichaje por el FC Barcelona cuando el club había llegado a un acuerdo con la franquicia de Minnesota y el argumento principal de Ricky para dejar su club era poder vivir el sueño de la NBA.

Los aficionados de Badalona son conscientes de las limitaciones presupuestarias de su club y han vivido muchas veces situaciones similares, pero valoran de forma muy diferente a los jugadores que se van tras llegar a un acuerdo ventajoso para ambas partes y los que lo hacen forzando la relación e incluso demandando al club. Hace dos temporadas Rudy Fernández se despidió para irse a la NBA después de haber aceptado el mismo trato que rechazó Ricky, jugar una temporada más en el DKV Joventut a cambio de una rebaja en la cláusula de rescisión. Cuando un jugador de tu club se va a la NBA hay una mezcla de sentimientos entre el orgullo y la pérdida. Que la salida de Rudy fuera pactada favoreció que todo el mundo entendiera su marcha y que ahora aún se le recuerde con cariño, incluso hay aficionados que acuden a los partidos en Badalona con su camiseta de los Portland Trail Blazers.

Otro caso reciente es el de Pau Ribas, un jugador que ha pasado por todas las categorías del Joventut, desde la escuela de basket hasta el equipo ACB, que este mismo verano recibió una buena oferta del Baskonia, la cual fue aceptada tanto por el Joventut como por el jugador, y que fue bien recibido en su retorno a Badalona vistiendo la camiseta del equipo vitoriano.

Como comentó Josean Querejeta, presidente del Baskonia, el pasado sábado en la interesante entrevista de Tirando a Fallar siempre que hay intereses hay conflicto, y en el caso del culebrón de Ricky está claro que una mala gestión de intereses legítimos no hizo posible una solución pactada.

Al final, el Joventut hizo un gran negocio a costa de perder a su mejor jugador; el Barça pudo contratar a un jugador que marca diferencias y que completaba una plantilla excepcional, pero teniendo que pagar por él una cifra record; los Minnesota Timberwolves se quedaron sin uno de los mejores talentos europeos, con la sensación de haber perdido su elección del draft y de haber sido utilizados por Ricky, y Dan Fegan, el agente americano de Ricky y uno de los principales responsables de la estrategia de presión, se quedó sin su comisión y con su credibilidad de gran negociador muy mermada.

Los que sin duda hemos salido ganando en todo este asunto somos los aficionados al baloncesto que seguimos la ACB y la Euroliga y podemos continuar disfrutando del juego de Ricky tanto en televisión como en directo, pero está claro que hay diferencias y que los aficionados que están más contentos son los del Barça y los que lo están menos, los del Joventut, tienen este sábado la oportunidad de demostrar sus sentimientos hacia el jugador más precoz de la historia del club.
Fernando Martín es economista experto en baloncesto

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