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Como Escocia, ¿por qué no?

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En el cierre de la campaña electoral para las europeas, Maragall recordó en el mitin a Zapatero que el PSC tenía como objetivo conseguir la participación de la correspondiente selección catalana en torneos internacionales, como Escocia. Era un recuerdo reforzado por un segundo recuerdo: gracias al PSC gobierna el PSOE en España. Recuerdo que podría ser entendido que llevaba latente una amenaza.
 
El problema está servido, porque la pretensión nacionalista incluye la posibilidad de que la selección catalana se enfrentara con la selección española. Pero el ejemplo de Escocia también nos da la solución. De modo que se podría argumentar: ¿como Escocia?, de acuerdo.
 
Escocia es parte del Reino Unido y bien conocido es que, junto con Inglaterra, Gales y el Ulster, participa con su propio equipo nacional en torneos deportivos internacionales, en aquellas competiciones en las que no participa el Reino Unido como tal. En aquellas en las que sí participa, como es el caso de las Olimpiadas, ninguna de las partes del Reino compite al lado del conjunto del Estado.
 
Este principio, que va incluido en el ejemplo propuesto por el Honorable President, puede aplicarse perfectamente al caso del Reino de España. En aquellos torneos en los que no participa el Reino de España (¿no seria hora de utilizar los términos exactos y olvidar "Estado español" que tiene sabor y olor y color franquista?), bien pudieran entrar las selecciones de las distintas comunidades. Ya sé que esta respuesta no contentaría a los nacionalistas. Primero, porque en los torneos de los deportes de mayor público, en los nacionalistas quisieran estar presentes con su equipo propio, ya está presente la selección española. Segundo —aquí entra la suposición de intenciones— porque molestaría a muchos nacionalistas que un equipo valenciano, uno castellano-leonés... tuvieran la misma importancia que los de ellos. ¿Dónde quedaría el principio diferencial?
 
Es cuestión de dejar claro el principio que posibilita la presencia de Escocia y aplicarlo. ¿Por qué con este principio tiene ya tanta presencia Escocia en deportes de primera clase y tendría tan poca Cataluña, relegada a deportes secundarios? Porque la Historia es así. Porque cuando Escocia pidió participar a las correspondientes federaciones, no se presentaba el Reino Unido. No asumir la Historia es infantilismo. Claro que no estamos condenados por la Historia. Podrían debatir los diputados y senadores si España se retira de las competiciones o de algunas competiciones para dejar paso a equipos regionales. Podríamos debatirlo, ¿por qué no? Siempre y cuando estuviéramos dispuestos a aceptar el resultado democrático del debate.
 
 
Fernando Prieto es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense.
 

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