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Malditos. En mi nombre, ¡no!

Por mi hermano Ángel, por Miriam y Esther, con el apoyo de todos estos españoles de bien, seguiré reclamando justicia hasta el final de mis días.

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Esta nota la había escrito para colgarla en mi muro de Facebook a las 00:00 horas del día 11. Cuando esta mañana he leído que se realizaba un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo del atentado de Zaragoza de aquel 11 de diciembre del 1987, no he podido contener mi indignación ante tal acto hipócrita de fariseos y serviles del poder de turno. No han hecho nada para detener a Josu Ternera, unos por acción y otros por omisión, son responsables de la impunidad de la que disfruta este asesino. Y ahora resulta que mañana, ignorando a quienes hemos sufrido el atentado y a quienes hemos tenido que enterrar a nuestra familia, pretenden lavar su imagen con discursos llenos de mentiras utilizando la sangre de los míos.

Yo no hablo en nombre de las demás víctimas, hablo en el nombre de dos heridos, mi hermana y mi cuñado (padre de las niñas), que estuvieron horas sepultados bajo los escombros, y también en nombre de mis sobrinas Miriam y Esther y de mi hermano Ángel. ¡Hasta aquí hemos llegado! No soporto ni un minuto más este grado de corrupción moral al que nos están sometiendo. No soporto ni un minuto más callado y ver cómo algunos políticos y los que les sirven de comparsa y justificación de sus deleznables actos pretenden lavar sus sucias conciencias.

Llevo 25 años sin acudir al lugar donde asesinaron a mi familia. Hoy, por primera vez voy a asistir, a homenajear con sinceridad a mi famila, y digo alto y claro a todos estos fariseos: EN MI NOMBRE, NO.

En un día como hoy, a diferencia de otros años, no me encuentro con fuerzas para escribir un artículo que exprese el sentir de impotencia y de tristeza. Hoy me voy a permitir ser políticamente incorrecto, aún más de lo que ya lo soy.

Hoy tengo ganas de proclamar públicamente mis sentimientos de frustración al no conseguir que se haga justicia con el asesinato de tres niños inocentes. En gran medida este sentimiento es mitigado gracias a las muchas personas que me muestran su apoyo y solidaridad.

MALDITOS.

Malditos todos los terroristas, los de pistolas, los de escaños blanqueados por nuestra clase política. Ellos y no los terroristas han conseguido que los asesinatos de ETA hayan obtenido rentabilidad.

Malditos todos los que por acción u omisión, 25 años después del asesinato de 11 personas, entre ellos 6 niños, permiten que el terrorista que ordenó este crimen, Josu Ternera, siga gozando de impunidad y disfrutando de una libertad que no le corresponde.

Malditos los políticos que han negociado con Josu Ternera, compartiendo con este mesa y mantel, presumiendo públicamente de su amistad con este asesino. Tal y como hizo el socialista vasco Jesús Eguiguren.

Malditos los Poderes Judiciales que, teniendo la responsabilidad de iniciar diligencias para investigar las decenas informaciones publicadas sobre el paradero del asesino Josu Ternera, no han hecho nada.

Malditos quienes han negociado con ETA y quienes asumen las cesiones concedidas a los criminales.

Malditos quienes se preocupan más por el acercamiento y las excarcelaciones de terroristas que por velar por la justicia que merecen las víctimas del terrorismo.

Malditos los poderes mediáticos que silencian la voz de quienes reclamamos memoria, dignidad y justicia, en pro de sus intereses políticos y comerciales.

Malditos todos aquellos españoles que dicen enarbolar la bandera en la defensa de España, pero que dejan en el olvido a quienes fueron asesinados por ella.

Malditos todos los que hoy homenajean a mi familia que, teniendo responsabilidades directas o indirectas para que se haga justicia, solo pretenden lavar su imagen con la sangre derramada y el dolor de las víctimas.

Malditos son todos y cada uno de los días de estos 25 años que vivimos mi familia con la ausencia de mi hermano Ángel y mis sobrinas Miriam y Esther.

Malditos son todos y cada uno de los días que tenemos que reclamar justicia porque quienes tienen la obligación de hacerlo anteponen intereses políticos.

Malditos los años que he vivido sin poder ver las fotos de mi hermano y sobrinas por el dolor causado.

Malditos estos 25 años en los que aún no he podido entrar en el cementerio donde están enterrados mis seres queridos.

Malditos los 25 años de tristeza, de dolor, impotencia, indiferencias.

Malditos los ciudadanos de un país llamado España que permanecen impasibles ante el dolor que ha causado ETA a miles de familias. Puesto que estos nunca merecieron este tremendo sacrificio.

Benditas sean todas las personas que nunca han dejado sola a mi familia y que siempre han estado a nuestro lado. Nuestra gratitud la tendrán siempre. Por mi hermano Ángel, por Miriam y Esther, con el apoyo de todos estos españoles de bien, seguiré reclamando justicia hasta el final de mis días.

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