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Gabriel Moris

Carta abierta al presidente del Congreso

Cuando arranque la siguiente legislatura, también será necesaria una comisión, que ustedes malversaron, para que nos ayude a saber quiénes, cuándo y por qué decidieron asesinar a 192 inocentes y herir a casi 1.900.

Gabriel Moris
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Señor Bono,

Me dirijo a usted para hacerle una petición. Mi deseo hubiera sido agradecerle el servicio prestado por la institución que preside pero, desgraciadamente, ello no es posible por las razones que expongo a continuación.

Como víctimas del mayor atentado que hemos sufrido en España y en la Europa del siglo XXI queremos expresarle nuestra impotencia y frustración al no encontrar respuestas –veraces y fiables– a las innumerables incógnitas que envuelven la masacre que destrozó nuestras vidas.

No somos, ni pretendemos ser, activistas políticos o beneficiados de la política partidista, pero como víctimas del 11-M queremos expresarle que no entendemos por qué tras el 11 de marzo de 2004, el terrorismo –que parecía ser un enemigo común, al margen del color político– se ha utilizado y se utiliza como fuente de división, de intriga y como granero de votos. No creemos que fuera ése el objetivo de los votos que se depositaron en las urnas tres días después de la masacre. Tampoco creo que la Cámara que usted preside, constituida a raíz de otro atentado mortal, fuera elegida para olvidar tanto dolor. Muy al contrario, entendemos que el resultado de las urnas expresaba el deseo de los españoles de profundizar en el esclarecimiento de la verdad y en la aplicación estricta de la justicia. Ambas pendientes al día de hoy. Ello implica la inexistente unidad de, al menos, los dos grandes partidos del Congreso para, desde ella, enfrentar a los que quieren doblegar al Estado de Derecho sirviéndose del crimen, del miedo y la amenaza. Utilizando incluso las instituciones a las que pretenden destruir o someter a sus dictámenes.

Jamás olvidaremos el comportamiento de casi toda la sociedad española en los momentos más trágicos de nuestra vida. No descubrimos nada nuevo. Nuestro pueblo, unido y cohesionado, siempre ha demostrado estar con los que más sufren. Sin embargo, casi ocho años después de la masacre, nuestra situación y nuestra interpretación de la misma han cambiado drásticamente. Los hechos transcurren por derroteros que, en el mejor de los casos, y desde las más benévolas interpretaciones de los mismos, van en dirección contraria a lo que nosotros creemos que tendrían que orientarse.

Señor Bono, su antecesor en el cargo, Sr. Marín, dijo en su día que la comisión de investigación que trató de aclarar las responsabilidades políticas del 11-M fue innecesaria. Nosotros no lo creemos así. A pesar de que no respondió a nuestras expectativas, no podemos coincidir con esa afirmación. Siempre es necesario tratar de explicar lo inexplicable con intención de corregir los errores que ayudaron a que la barbarie destrozara nuestras vidas. No sólo entonces era necesario investigar, también lo es ahora; máxime cuando lo que supuestamente se creó para investigar se cerró en falso desde la división y la falta de la más mínima y coherente de las explicaciones a las que, como víctimas, tenemos derecho. La legislatura actual, en su recta final, presidida por usted, deja pendiente, ante las víctimas y los electores en general, el compromiso de desvelar públicamente las responsabilidades políticas del atentado.

El olvido y el silencio, mantenido en esta segunda legislatura, no les exime del deber de hacerlo. Ello contrasta con la diligencia demostrada en cuestiones como la congelación de las pensiones o la reducción del sueldo de los funcionarios.

La comisión parlamentaria de investigación, calificada como innecesaria, se clausuró en contra del sentir de muchísimos de nosotros que, desde el estupor y la impotencia, hemos visto cómo, lejos de depurar responsabilidades, se han producido ascensos y premios totalmente injustificados. Nadie nos ha podido explicar cómo, desde una eficacia policial del cien por cien, antes y después del atentado, se pudo pasar a una ineficacia casi total en el mismo. Los nombres y los hechos concretos se pueden encontrar en la sentencia del juicio y en los medios de comunicación libres. Sin embargo, en lugar de juzgarlos por sus errores, se ha premiado a muchos de los que, sin saber por qué, no evitaron la masacre ni la investigaron eficazmente. No lo entendemos. Ni nosotros como víctimas, ni muchos de los ciudadanos que nos expresan su apoyo. Tampoco hay justificación oficial a los premios que más bien deberían haber supuesto castigos.

No sabemos por qué, pero creemos que sus señorías han preferido no conocer la verdad, o, al menos, no difundirla. A nosotros la verdad no nos hará daño, nos produce mucho más daño la ignorancia en la que nos dejan sumidos. Necesitamos saber. Tenemos derecho a saber. Lo que nos daña es la mentira. Lo que nos daña es que no se investigue la masacre que mató o hirió a los nuestros. Queremos que no se repita. Y a usted ha de constarle que, si no se investiga, y sus señorías no lo han investigado, los atentados pueden volver a repetirse e incluso servir de arma política o electoral.

Pasados más de siete años comprobamos con estupor el trato tan diferente que recibimos las víctimas del terrorismo respecto al que dispensan a otros grupos próximos al terrorismo, separatistas o de protesta callejera.

La Ley de Víctimas, regulando las indemnizaciones, y el Día de las Víctimas, con asistencia de las mismas al Congreso, no pueden sustituir a "la verdad, memoria, dignidad y justicia" que nos merecemos. La inacción del Parlamento y del Ministerio del Interior ante peticiones judiciales recientes pone a la luz que de aquella masacre, en la que "todos íbamos en los trenes", sólo queda el silencio y el olvido. ¿Por qué? Tampoco entendemos que la fecha del 11 de Marzo, día europeo de las víctimas del terrorismo, fuera olvidado como día de las víctimas españolas. ¿Hay acaso fecha más relevante para ello?

Es probable que en la próxima legislatura usted no presida el Congreso de los Diputados. Le deseamos lo mejor. Durante ésta, se ha abordado el terrorismo, pero la comisión independiente para investigar las responsabilidades políticas de los atentados de Madrid ha sido olvidada; es más, los documentos reservados demandados por las víctimas a la comisión de secretos oficiales han obtenido sistemáticamente la callada por respuesta.

Nuestro deseo para este periodo final de la legislatura es que, al igual que se está haciendo con asuntos menos urgentes, se aborde la apertura de una comisión de investigación independiente y la investigación de las presuntas responsabilidades políticas y policiales relacionadas con la masacre del 11-M.

Hasta ahora, sus señorías han preferido no responder a nuestras preguntas y no depurar responsabilidades, pero eso no impedirá que nosotros continuemos preguntando y exigiendo lo que como víctimas y como ciudadanos merecemos. No es sólo nuestro derecho, es también nuestra obligación.

Cuando arranque la siguiente legislatura, también será necesaria una comisión, que ustedes malversaron, para que nos ayude a saber quiénes, cuándo y por qué decidieron asesinar a 192 inocentes y herir a casi 1.900. El silencio y el olvido de las instituciones ante el crimen más execrable de nuestra reciente historia no contribuyen más que crear sospechas y al desprestigio de las mismas.

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