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Berlusconi gana, la izquierda pierde

Economía y reducción de impuestos, familia y educación, justicia y seguridad, inmigración y la vuelta a la energía nuclear son algunos de los capítulos sobre los que articuló su campaña electoral.

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Ha vencido a lo grande, por méritos propios pero también por los acusados límites de sus adversarios. Por tercera vez (y la quinta que se presenta), Silvio Berlusconi se ha alzado con el poder en Italia, una victoria del Partito del Popolo (PDL) que ha sido tan clara como clara ha sido la derrota del Partido Democratico (PD), encabezado por Walter Veltroni.

Economía y reducción de impuestos, familia y educación, justicia y seguridad, inmigración y la vuelta a la energía nuclear son algunos de los capítulos sobre los que articuló su campaña electoral. Nada que no supiesen los italianos, pero sí todo lo que le hace falta al país. Veltroni, por su parte, trató de borrar los años del "prodismo" y prometió recuperar para Italia el espíritu de los años sesenta, la gran época de las reformas en el país y el periodo en el que se alzaron las grandes infraestructuras que hicieron crecer enormemente al país. "Un libro de sueños", fue como definió Berlusconi el programa de centro izquierda.

Il Cavaliere, sin embargo, no prometió milagros, y admitió que el país se encuentra en una encrucijada y en una difícil coyuntura económica, cuyas soluciones podrán ser incluso dolorosas. Un recurso que también utilizó Sarkozy durante su campaña a las presidenciales francesas. Y ahí radica una de las principales novedades, de ser un encantador de serpientes ha pasado a tener los pies en la tierra. Se ha presentado a sus electores, como un hombre distinto, una alternativa a la izquierda despreocupada y relativista italiana.

La metamorfosis de Berlusconi, junto a su férreo aliado Gianfranco Fini y el apoyo de la Lega Nord de Umberto Bossi, han dado sus frutos después de dos intensas semanas de campaña: una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y en el Senado, donde por primera vez en la historia de la República Italiana no estará la izquierda comunista y socialista. Una nada desdeñable participación de más del 80% del electorado ha simplificado el marco político italiano dando paso a un parlamento notoriamente bipartidista, dominado por el PDL y el PD. Los italianos quieren estabilidad política, algo de lo que se les ha privado en numerosas ocasiones, y muchos han apostado porque ésta vez sea la buena.

"Quiero ser recordado como un hombre de Estado". Así se siente Il Cavaliere tras la dulce victoria. Aunque apenas habló de política exterior durante la campaña ya se puede intuir algunas pinceladas. Dice que la primera llamada que recibió de felicitación fue de Sarkozy, seguida de la de George W. Bush. Comparen ustedes con quien ya saben. Y su primer viaje oficial como presidente será acudir a la conmemoración de los 60 años del Estado de Israel. Ahí es nada.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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