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Cuando la CIA se equivoca

La CIA se equivoca de todas, todas. Por ejemplo, atribuye la decisión iraní de 2003 a un cálculo de costes y beneficios provocado por las sanciones y las presiones. Pero en esos momentos no había sanciones ni presiones. Pero fue cuando se invadió Irak

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La CIA casi nunca acierta, pero siempre hace daño. La Nueva Estimación de Inteligencia (NIE) sobre Irán no se aparta de esta pauta. Cuando se filtre por completo a la prensa podremos valorar el texto en su totalidad, pero por lo que ha caído en manos del New York Times, la CIA no se ha molestado en hacer un trabajo simplemente coherente. Por ejemplo se afirma con rotundidad que está segura al 100% de que Irán abandonó en 2003 su programa nuclear militar, para añadir párrafos más abajo que sólo está moderadamente convencida de que Irán no tiene ya armas nucleares. ¿En qué quedamos, 100% segura o moderadamente convencida?

Y hay muchas más contradicciones tan burdas como esa. Pero el daño está hecho. Si Irán no tiene un programa militar nuclear desde el 2003, ¿qué sentido tienen ahora las sanciones que están bajo discusión en el Consejo de Seguridad? Los alemanes dirán que con las que hay es más que de sobra. Y rusos y chinos se revolverán contra las que están en vigor.

Es más, ¿qué pensará Nicolas Sarkozy al ver este NIE americano después de haberse convertido en el adalid de una mayor presión y más amenazas contra Teherán? Muy sencillo: que los americanos le han dejado con sus partes al aire. La CIA acaba de crear un importante resquemor y desconfianza justo en el hombre que podría acercar de manera natural a Francia y los Estados Unidos. Un daño nada baladí.

Por no hablar de lo que pensará los ayatolas de Teherán. Hace unos días, el nuevo negociador iraní, Jalili, decía a sus contrapartes occidentales que se olvidaran de lo hecho hasta ahora. Que ponía el contador a cero. Tal vez ya supiera por sus servicios secretos lo del NIE. Con este documento lo que hace la CIA es debilitar las posiciones negociadoras frente a Irán.

Porque la CIA se equivoca de todas, todas. Por ejemplo, atribuye la decisión iraní de 2003 a un cálculo de costes y beneficios provocado por las sanciones y las presiones. Pero en esos momentos no había sanciones ni presiones. Lo que sí había era otro mundo distinto al de hoy: en sólo 18 días los marines norteamericanos habían llegado a Bagdad en busca de armas de destrucción masiva; para ello habían puesto fin al régimen de Sadam. Entonces se hablaba también de ir a por Siria y muchas voces apuntaban a Irán como un posible destino de las tropas estadounidenses. Los ayatolas, temerosos de un ataque norteamericano, podrían haber decidido entonces poner fin a su programa militar clandestino (por otra parte, puesto de relieve pocos meses antes por un grupo opositor). O sea, que fue la fuerza y su uso lo que forzó la voluntad de los clérigos iraníes. No la diplomacia ni unas negociaciones que no existían.

Si la CIA se equivoca en algo tan básico, ¿qué credibilidad puede tener en lo más sofisticado? Lo único bueno que conlleva este NIE es el placer de ver a toda la izquierda europea citando y aferrándose a la CIA como su tabla de salvación., Justo esa misma CIA que, según ellos, orquestó el golpe de Pinochet, afianzó a tantos déspotas o alimenta a Guantánamo de pobrecitos prisioneros. Ver para creer. Y un último consejo: no crean en la CIA.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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