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Cuando un Gobierno se la juega

Tomando como referencia el recorte presupuestario aprobado, de cada 100 euros que la Comunidad Madrileña destinará a políticas de integración en 2009, 1,6 euros los pondrá el Gobierno de Zapatero.

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Algo parecido rezaba un eslogan de colonia masculina: "en las distancias cortas, es cuando un hombre se la juega". Allí donde no hay escapatoria, es cuando uno se retrata.

En política pasa lo mismo. En tiempos de vacas gordas, todo es gastar –"el dinero no es de nadie"–, hablar y prometer. Colgarse la medalla que viene de regalo en las botellas de gaseosa es muy fácil cuando hay dinero. Pero la buena gestión, la formalidad y la palabra tienen peor encaje y más cuando no hay donde asirse.

Que este Gobierno que llevamos padeciendo cinco años se llenó la boca proclamándose el maná de las políticas sociales es algo evidente. No por ello, podemos olvidarlo. La propaganda de papeles para todos al que muchos miles de inmigrantes se acogieron de buena fe surtió efecto durante un tiempo. Entonces, los que hablábamos de inmigración ordenada, con vistas al futuro, éramos unos xenófobos que no queríamos mezclarnos con nadie, no fuera que nos quitaran lo nuestro. Aldeanismo en estado puro, vaya.

Ahora se ve claro que se ha jugado con las personas, y con muchas familias que vinieron a España en busca oportunidades que les eran negadas en sus países; algunos de ellos víctimas directas de políticas populistas cacareadas por la progresía de salón.

Hoy, las cosas son muy distintas. No soplan buenos vientos para casi nadie, siendo los más perjudicados los más débiles, y los inmigrantes están en primera fila.

Los que han decidido quedarse con nosotros –a pesar de las invitaciones a marchase por parte del Gobierno socialista–, se van a encontrar con la realidad de los números y de las políticas gubernamentales.

El Consejo de Ministros ha aprobado una reducción del 30% en la partida presupuestaria destinada a las políticas de inmigración, concretamente para sufragar el gasto en acogida e integración. Una partida que en principio era de 200 millones de euros, que se distribuirían entre las comunidades autónomas. Ahora serán 141 millones. Este cambio se ha hecho de un mes para otro porque otra de las realidades con las que se ha encontrado este Gobierno, es que los presupuestos aprobados para 2009 están en las antípodas de la realidad. Así que, en el primer mes, tijeretazo al canto.

La medida no ha sentado nada bien, puesto que las comunidades autónomas van a tener que hacer malabares en el alambre para cubrir estas necesidades. La verdad, no es como para sorprenderse mucho, ya que el esfuerzo real de integración lo están haciendo las comunidades autónomas por sí solas.

Es el caso de Madrid, que tiene ya un 17% de población inmigrante. No sólo no puede dar la espalda al tema, sino que tiene que seguir incluyéndolo como parte importante de su política. En 2008, de cada 100 euros dedicados a la integración de los inmigrantes, 2,5 procedieron del Gobierno de la nación y el resto lo puso la Comunidad de Madrid.

Tomando como referencia el recorte presupuestario aprobado, de cada 100 euros que la Comunidad Madrileña destinará a políticas de integración en 2009, 1,6 euros los pondrá el Gobierno de Zapatero.

Este dinero se dirige principalmente a formación para reciclar a los inmigrantes en paro y prepararlos para las nuevas necesidades del mercado laboral, puesto que la mayoría proceden de la construcción y necesitan adquirir nueva formación; algo fundamental, porque la principal vía de integración es el empleo.

Así están las cosas en el país de nunca jamás. En las distancias cortas, un hombre se la juega. En tiempos de crisis, Zapatero se retrata. Suerte que otros son mas serios.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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