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De lobbies, visitas y despilfarros

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En sus vulgares intentos de destruir políticamente al PP mediante la laminación personal de Aznar, el PSOE echa mano de cuanto argumento cree que le es válido, como la supuesta utilización para fines personales del lobby Piper, contratado por el Gobierno anterior para mejorar la penetración de España en Norteamérica. Zapatero ha dicho solemnemente que “él no lo haría”. Pero la realidad es que no sólo miente cuando intenta embarrar al ex-presidente popular, sino cuando oculta que él ya lo está haciendo.
 
La supuesta política de integridad y transparencia de Zapatero no se sostiene. Su ministro de asuntos exteriores, Miguel Angel Moratinos, mantuvo una reunión oficial con los representantes de Piper en su primera visita a Washington y desde entonces, con su aprobación, el gobierno ha recurrido a los servicios de dicha empresa y, sobre todo, pagado religiosamente los cien mil dólares mensuales de su nómina. Nadie en el gobierno, en estos primeros cien días, había criticado la contratación de un lobby, cosa que como todo el mundo reconoce, es un trámite habitual, legal y transparente en los mecanismos políticos norteamericanos.
 
La denuncia de la contratación de Piper por el gobierno Aznar se produce sospechosamente poco después de la entrevista de un representante de la firma Kissinger Mclarty, otro importantísimo bufete, grupo de presión y lobby americano, de nacionalidad española, aunque residente en Estados Unidos y políticamente afín al PSOE, con el secretario de organización socialista, Pepín Blanco. En el entorno de Kissinger se explica esa reunión por el deseo personal del propio Kissinger de que el gobierno socialista haga cuanto pueda para que se le permita viajar a España sin toparse con problemas a causa del auto del juez Garzón sobre los desaparecidos chilenos bajo la dictadura de Pinochet, en donde Kissinger sale mal parado. Sin embargo, en círculos políticos washingtonianos, sin descartar esa gestión para el ex-secretario de estado americano, también se baraja como explicación el deseo de su firma por hacerse con el contrato del gobierno español, desplazando a Piper. Y nada mejor para eso que salpicarles con la sombra de la duda. De hecho, las denuncias de los socialistas españoles justifican el uso de un lobby pero cuestionan a Aznar y a “su” lobby, como si estuvieran preparando el terreno para una nueva contratación.
 
A todo esto, el ex–presidente socialista, Felipe González, parece emperrado en seguirle los pasos a José María Aznar. No sólo viaja a Colombia en las mismas fechas, sino que, de regreso a España, se decide por un salto a Washington a reunirse con los responsables de la política exterior americana. Si finalmente Colin Powell acepta recibirle, es de suponer que los voceros de Zapatero lo denuncie por traición como cuando Aznar visitó a Bush, Rumsfeld y Powell el pasado mes de mayo.
 
Por último, una aclaración necesaria sobre la supuesta malversación de fondos por parte de Aznar en relación al lobby. Como se ha publicado ampliamente, el contrato suscrito con dicha firma estipula un pago mensual de cien mil dólares al mes durante 20 meses consecutivos. Es de suponer que, comenzando las actuaciones en enero, Piper podría haber dedicado a ensalzar la figura de Aznar dos meses y medio como mucho, hasta el 14 de marzo. Y suponiendo, que es mucho suponer, que se hubieran gastado todos sus emolumentos en esa tarea, el monto sería de 250 mil dólares. Zapatero ya les ha pagado bastante más, sin que sepamos ni una palabra de en qué concepto y para qué fines.
 
En cualquier caso es sorprenden el celo por el control estricto del gasto del gobierno anterior, cuando en sus primeros cien días han sido incapaces de imponerse limitación alguna. Por ejemplo, durante años el boeing 707 de la fuerza aérea ha estado reservado para uso de Su Majestad y la figura del Presidente del Gobierno (en ocasiones, para cumbres con presencia de numerosos ministros). Ahora, hasta un simple secretario de estado para cooperación, como Leire Pajín, puede aprovecharse de su existencia. De hecho los utilizó –al avión, a sus trece tripulantes y al coste de cerca de 6 mil euros la hora de vuelo- para su gira por Haití y Panamá, cuyo único propósito era salir en los telediarios.
 
Este gobierno no dice la verdad en nada.

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