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Diplomacia preventiva

Corea del Norte o Irán tienen que comprender que disponer de armamento nuclear tiene un precio y que éste es muy alto

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Buques militares de Corea del Sur han hecho fuego de advertencia sobre patrulleras de Corea del Norte que habían invadido aguas de soberanía. Un capítulo más en una historia que se remonta a varias décadas atrás. Sin duda la crisis de Corea será una de las protagonistas, de una u otra forma, de la agenda internacional de los próximos años.
 
Ante la evidencia de que el gobierno de Corea del Norte trataba de incorporarse al club de las potencias con capacidad militar nuclear, la administración de Clinton hizo un gran esfuerzo para evitarlo. El resultado fue el Acuerdo Marco, por el que un conjunto de países, encabezados por Estados Unidos, se comprometían a proporcionar energía a cambio de la renuncia al programa nuclear. Fue un perfecto y clásico ejemplo de "diplomacia preventiva", ese término que tanto gusta en las cancillerías europeas.
 
Pasó el tiempo y se descubrió que Corea del Norte estaba incumpliendo lo acordado y que, como sus dirigentes reconocieron, ya disponía de armamento nuclear ¿Qué hacer? El caso tenía especial interés porque todos eran conscientes de que nuevos ejemplos irían surgiendo en los años siguientes, empezando por Irán ¿Cómo se puede gestionar una situación de estas características? ¿Cómo se puede doblegar la voluntad de un estado que ha decidido fabricar bombas nucleares y misiles de medio y largo alcance?
 
La administración Bush ha iniciado un proceso diplomático con varios actores. Se niega a una relación bilateral porque ya fue engañada una vez. En el caso de que las conversaciones no llegaran a feliz término el paso siguiente sería plantear el tema ante el Consejo de Seguridad, con la exigencia de aprobación de sanciones. Sólo en último y remoto caso se consideraría la acción militar.
 
La "diplomacia preventiva" requiere decisión. No se trata de hablar y hablar... sino de establecer un marco negociador donde las partes aclaren sus posiciones, se busque el acercamiento y, si una solución no es posible, se pase a un régimen de sanciones. Corea del Norte o Irán tienen que comprender que disponer de armamento nuclear tiene un precio y que éste es muy alto. Un ejemplo de "diplomacia preventiva" efectiva es el de Libia. Un ejercicio de diplomacia que incluyó acciones militares concretas. Al cabo del tiempo Gadafi comprendió que el coste era inaceptable y cambió de posición, desarbolando de paso la extraordinaria red de tráfico nuclear organizada por los servicios de inteligencia pakistaníes a través del Dr. Kahn.
 
Corea e Irán son dos problemas ante los que la Unión Europea deberá pronunciarse. Veremos entonces si la supuesta fidelidad al multilateralismo no es otra cosa que un intento de controlar a Estados Unidos. Comprobaremos también si es capaz de desarrollar una auténtica "diplomacia preventiva", imponiendo, si llega el caso, sanciones económicas contrarias a intereses de empresas continentales, o si, como muchos tememos, es sólo una cortina para no hacer nada.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

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