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El discurso de la desvergüenza

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La izquierda suele desembarazarse de los recuerdos que no le vienen bien. A veces el olvido voluntario raya con la falta de la más mínima vergüenza. Vale que ya nadie en el PSOE quiera recordar cómo su ex-vicepresidente y ex-ministro de Defensa, Narcís Serra, iba de aquí para allá recordando a todos cómo desde 1983 él sabía de las armas biológicas de Sadam porque se las habían pasado los americanos (aunque en realidad sólo fueran cepas de carbunco para la investigación veterinaria). Ahora se apuntan al carro de que esas armas nunca existieron y eso es algo difícil de compatibilizar.

Pero las diatribas de Felipe González, coreadas desde El País por su editorialista Andrés Ortega y por el embajador Yáñez desde Exteriores, criticando al Gobierno por no parecerle suficientemente serio enviar sólo 1.300 soldados a Irak, se merecen una contestación. Hay que decir que si no se ha hecho más no es por falta de capacidad militar, como ellos apuntan, sino porque su partido, el Partido Socialista Obrero Español, se negó en banda a cualquier participación española durante la crisis, impidió la misma en la guerra y ahora pide en sede parlamentaria, solemnemente, que no se desplace ningún soldado español a Irak.

Y lo hace sobre un argumento demagógico, irresponsable y nada serio: que pueden producirse bajas. Es más, con esa argumentación se diría que lo que se espera desde la filas del señor Zapatero es que se produzcan muertos españoles para poder arrojarlos contra Aznar en la esperanza de que el pueblo español se revuelva contra el Gobierno. Un juego nada dignificante para un partido político cuyo único mensaje es ser el detentador de la moral pública.

En cuanto a la falta de capacidades militares, que las hay, convendría recordar que fue precisamente el Sr. González quien entre 1987 y 1996 redujo a la mitad el esfuerzo de defensa en España, eso sí, manteniendo las mismas estructuras y simulando que un ejército del 2% del PIB puede seguir funcionando a la perfección con un 1%. Las carencias que todavía se sufren se originan en la brutal descapitalización de las Fuerzas Armadas de esos años.

Si de verdad quieren un país serio, que convenzan a su secretario general, el Sr. Zapatero, de que no se oponga a hacer más en Irak. Y si no, que Zapatero, si puede, les haga callar por coherencia o por vergüenza ajena.

GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

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