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El fracaso de la política norteafricana de Zapatero

El Gobierno de Zapatero ha optado por la relación preferencial con Marruecos y ha empeorado las relaciones con los demás actores, algo que ni siquiera ha servido para solucionar los problemas el país alauí.

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No se puede estar en la procesión y repicando. Ante el norte de África, la política exterior española tiene dos opciones: o el equilibrio con todos los actores o la relación preferencial con uno de ellos. El Gobierno de Aznar intentó una política de equilibrio y los resultados quedaron coronados por el éxito. El Gobierno de Zapatero ha optado por la relación preferencial con Marruecos y ha empeorado las relaciones con los demás actores, algo que ni siquiera ha servido para solucionar los problemas el país alauí.

La política de equilibrio regional de España en el norte de África constituye uno de los mayores activos del legado de la política exterior de Aznar. Los resultados cantan. Se consiguió mejorar las relaciones con Argelia y Mauritania, se patrocinó un plan para el Sáhara Occidental (el Plan Baker) que obtuvo el apoyo unánime del Consejo de Seguridad y se consiguió superar la crisis con Marruecos logrando una relación fructífera dentro del respeto mutuo, que tuvo su máxima expresión en la cumbre de Marrakech de diciembre de 2003.

Baste decir que, después de esta cumbre, en relación con el Sáhara Occidental, Marruecos por primera vez en su historia presentó un plan para solucionar el conflicto, por más que la ONU lo considerara insuficiente. Quedaron asuntos pendientes, como las fronteras marítimas o la emigración, pero había perspectivas de solución.

Zapatero, no se sabe si en pago de alguna deuda, cambió todo eso, dejando clara la preferencia de España por Marruecos. Preferencia que se expresó en gestos desagradables para Argelia como cuando decidió pernoctar en el país de acogida en la cumbre hispano-marroquí pero rehusó hacerlo en la hispano-argelina. Una preferencia que además se ha traducido en hechos, además de en gestos: impulso del acuerdo pesquero entra la Unión Europea y Marruecos para expoliar las aguas del Sáhara Occidental y apoyo a un desconocido "proyecto" de "autonomía" del Sáhara Occidental que hace apenas unos días el embajador de Estados Unidos en Argel ha afirmado que "no existe". En realidad, el llamado "proyecto" de "autonomía" tiene un articulo único y es "se reconoce la anexión y soberanía de Marruecos sobre el territorio".

En estas circunstancias, nadie puede extrañarse de que la misma Argelia que defiende la legalidad internacional en el Sáhara Occidental decida subir a España el precio del gas el mismo día en el que el ministro Moratinos publica en el diario gubernamental un articulo de opinión calificando la propuesta marroquí, que está en abierta oposición a esa misma legalidad, como elemento "nuevo" de "interés indudable".

Solo queda esperar que, cuando el Rey Juan Carlos dice que España acepta la libre determinación para el Sáhara, no dé a la expresión el curioso significado que le otorgan los gobiernos español y marroquí, que excluye la posibilidad misma de que el Sáhara Occidental opte por la independencia. No parece el mejor momento para causar otro daño más a la Corona.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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