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El fraude del mando único

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En el programa electoral del PSOE destacan dos grandes promesas en materia de seguridad interior. La creación de un Ministerio de Seguridad y la constitución de un Mando Único para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Afortunadamente, ambas propuestas han sido remitidas a la papelera, bastante llena ya, de los incumplimientos del Gobierno. Pero lo que no es de recibo es que en el segundo caso, el supuesto mando único, se intente ofrecer ahora gato por liebre.
 
El Ministerio de Seguridad fue un proyecto abortado por razones presupuestarias. Hubiera sido un escándalo que el nuevo Gobierno se hubiera gastado una importante cantidad de dinero en cambiar carteles y banderolas de todas las comisarías, puestos y demás instalaciones del Ministerio del Interior por un mero capricho nominal. Pero además, lo del Ministerio de la Seguridad, traía referencias nada estéticas de los tiempos en los que el “socialismo real” imperaba en el Este de Europa.
 
El mando unificado era una propuesta más peligrosa, porque se anunciaba como antesala de una posterior fusión de Guardia Civil con Policía Nacional, fusión que dinamitaba nuestro actual modelo de seguridad. Así las cosas, es una buena noticia que el Gobierno haya rectificado las primeras declaraciones de su Presidente anunciando un solo Director para ambos Cuerpos y hoy tengamos un Director en cada casa.
 
Pero lo que no es de recibo es el Comité Ejecutivo para el Mando Unificado, publicado en el BOE el lunes de la semana pasada. El Comité no llega ni a la categoría de sucedáneo del prometido mando único. Es, simplemente, una burda salida al lío en el que el propio PSOE se había metido.
 
El primer problema es que un Comité es lo más alejado de un mando. El mando, por definición, es personal. Tan personal que en el caso de Defensa una de las primeras reformas democráticas fue quitar competencias a la Junta de Jefes de Estado Mayor a favor del JEMAD.
 
Es además inconsistente porque pretender coordinar operativamente ambos cuerpos sin contar con sus Subdirectores Operativos no sólo es imposible, sino que puede resultar contraproducente. Por el contrario, no se sabe muy bien que pinta en el “mando unificado” el Director General de Infraestructuras y Material para la Seguridad y, menos aún, el Director del Gabinete del Ministro, como no sea actuar de “comisario político” en el Comité.
 
Los objetivos que fija la Orden Ministerial al Comité son, en algún caso, redundantes, pero en otros contraproducentes. Así, la creación de una base de datos común es algo que ya existe, por ejemplo, para las huellas dactilares, e incluso a escala europea en Schengen o Europol para otros muchos fines. Por otro lado, las salas de atención a “los ciudadanos y a las ciudadanas” existen también ya en el Departamento.
 
Pero propuestas como las unidades conjuntas sobre criminalidad organizada, inteligencia e investigación o terrorismo son un error peligroso. Policía y Guardia Civil deben tener sus propias capacidades para cumplir sus misiones. El momento es además suficientemente peligroso como para que pongamos patas arriba nuestra organización policial con experimentos que están condenados al fracaso por las incompatibilidades de ambos Cuerpos. El Gobierno, si actúa así, va a asumir un gran riesgo.
 
Lo más paradójico de toda esta historia es que el Mando Único ya existía en la figura del Secretario de Estado de Seguridad. Y más que crear extraños comités que vienen a complicar más que a clarificar la cadena de mando, lo que podría haber hecho el nuevo Gobierno es fortalecer al Secretario de Estado política y administrativamente para que pueda desempeñar esa función con mayor eficacia y autoridad. No obstante, no es esto lo que prometieron. Y en aras de la transparencia, el gobierno haría mejor reconociendo sus errores que tratar de disfrazarlos y vender a la opinión pública cosas que no son lo que pretenden.
 
GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

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