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El olvido de Irak

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Durante meses antes de llegar al Gobierno y semanas tras acceder al mismo, Zapatero y sus correligionarios socialistas sólo sabían hablar de Irak. Era su arma arrojadiza preferida contra el Gobierno de Aznar. Con el verano, se han olvidado de lo que ocurre en aquel país y de cuanto se discute internacionalmente sobre él. Seguramente porque no les gusta lo que escuchan y porque ese arma fácil se les ha vuelto, cual boomerang, en su contra.
 
Para empezar, la socorrida afirmación de Zapatero de que Irak es hoy un desastre gracias a la intervención militar. No se trata ya de compararlo al supuesto Gobierno legítimo y benigno de Saddam, aparentemente mucho mejor para el líder del PSOE que la realidad actual, sino en dejar hablar a los propios iraquíes. Pues bien, según la última encuesta independiente Capturing Iraqi voices conducida por encargo del prestigioso think tank CSIS y fechada a finales de este pasado mes de julio, los iraquíes, en general, tienen fe en la mejora de sus condiciones de vida y son moderadamente positivos acerca de su futuro. Creen que controlan mejor su destino hoy y, aunque los problemas de seguridad y de empleo siguen siendo acuciantes, confían en que se vayan resolviendo paulatinamente. Por otro lado, mayoritariamente consideran que la presencia de las tropas de la coalición es necesaria para estabilizar el país. La encuesta no pregunta sobre la retirada unilateral de las tropas españolas, pero cabe interrogarse sobre qué pensará de España y Zapatero un niño iraquí de Faluja dentro de 10 o 15 años, cuando comprenda quién estuvo a su lado en los momentos difíciles y quién les dejó en el olvido. ¿Se lo preguntará Zapatero alguna vez?
 
En segundo lugar, la acusación de los dirigentes del PSOE de que Aznar mintió sobre el peligro que representaba Saddam y sus armas de destrucción masiva. Acaban de hacerse públicos dos informes, uno bipartidista, el americano, y otro de una comisión del Consejo privado de la Corona británica, y ambos son rotundos y contundentes al respecto: con la inteligencia disponible los meses anteriores al inicio de la hostilidades, todo el mundo tenía que haber concluido que las armas de Saddam existían. Los errores que hubo al respecto se deben a una prácticas viciadas de los servicios de inteligencia y nunca a una manipulación política por parte de los gobiernos. Si éstos actuaron lo hicieron de buena fe, sustentados en la información que les ofrecían sus servicios secretos. España no es diferente y, aunque no se ha hecho tal revisión de lo que decían los analistas del CNI, todo apunta a una situación similar a la estadounidense y británica. No se mintió, se actuó sobre un error de apreciación y sin ser conscientes de ello. Y en cualquier caso, por una causa justa, aunque eso no les guste a los socialistas.

Una última cuestión: los lazos de Saddam con el terrorismo internacional y, más en concreto, con Al Qaeda. Mientras que Zapatero y su gente han acusado también aquí una mentira, como si ellos supieran a ciencia cierta que dicha conexión nunca ha existido, los resultados de la comisión conjunta sobre el 11-S indican que son los socialistas los equivocados. El informe final de dicha comisión reconoce que Saddam no estuvo detrás de los ataques contra las Torres Gemelas y Washington –cosa, por otra parte, que nadie en el Gobierno nunca dijo–, y lo que apunta es a que no hubo una “relación operacional” entre Saddam y Bin Laden. Sin embargo sí documenta más de cuarenta contactos entre dirigentes de los servicios secretos de Saddam y de Al Qaeda, así como dos ofrecimientos consecutivos, uno en 1998 de Bin Laden a Saddam para aliarse y adoptar como base Bagdad y otro en el 2000 de Saddam a Bin Laden para prestarle apoyo, aunque nunca llegaron a realizarse en la práctica. Pero la comisión deja algo muy claro: los contactos existieron a lo largo de todos los 90 y hasta el mismo 2003. Lo que permite imaginar que proseguirían y que, presumiblemente, algún día fraguarían de verdad una alianza “operacional”. Justo lo que han denunciado en su día Bush, Blair y Aznar. ¿Quién ha mentido todo este tiempo, por tanto? Esa es la verdad de Irak, aunque a Zapatero no le guste ni un pelo. Tal vez por ello haya preferido olvidarse del tema. Es el momento de que el PP se lo recuerde.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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