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En lista de espera

Al margen de los favores que los populares le deben a Bono por su actuación en el caso del Yak-42, al PP le puede tentar el juego de alentar al Ministro de Defensa para desgastar a Zapatero

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El Ministro de Defensa, José Bono, se comprometió a llevar al Parlamento un Proyecto de Ley de Defensa Nacional antes de que finalizara el año 2004. El Consejo de Ministros estudió de hecho, hace ya unos meses, un primer borrador elaborado por el Ministerio, texto que fue además filtrado a la prensa. Sin embargo, el Gobierno no aprobó el proyecto, alegando que prefería buscar un consenso previo con los grupos parlamentarios, muy en especial con el PP, antes de remitirlo al Congreso de los Diputados. El problema es que van pasando los meses y el Proyecto de Ley de Defensa Nacional no termina de ver la luz.
 
Hay varias razones para explicar este retraso, incluyendo el de que la defensa no está lamentablemente entre las prioridades de este Gobierno, por mucho que trate de negarlo el titular del Departamento. Pero el primer borrador, elaborado con cierta precipitación por el Ministerio, tenía excesivas deficiencias como para ser aprobado. En primer lugar, el Ministro se había empeñado en incluir en la Ley una especie de Código Deontológico de las Fuerzas Armadas que resultaba infumable e incluso insultante para muchos militares. Por otro lado, la reforma era más bien una contrarreforma que conducía a una involución en el camino ya andado hacia una actuación conjunta de las Fuerzas Armadas. Había además otros muchos detalles técnicos que revisar.
 
Una segunda causa del retraso puede ser la dificultad de lograr un consenso con el Partido Popular, apoyo que en este caso podría ser no sólo “altamente conveniente”, sino incluso imprescindible, dadas las demandas que los socios independentistas del Gobierno podrían plantear en la tramitación del texto. Sin embargo, es imposible pedir al Partido Popular que declare ahora ilegales las decisiones militares adoptadas por el Gobierno Aznar. Eso sería exigir al PP que después de perder el poder perdiera también la honra, es decir, que terminara “cornudo y apaleado”.
 
El propio procedimiento es además inapropiado. Bono quiere un cheque en blanco del PP antes de remitir la Ley al Parlamento. Lo quiere no solo para evitar sobresaltos en su tramitación parlamentaria, sino además para poder presentarse a la opinión pública como un verdadero hombre de Estado capaz de pactar con Rajoy, mientras Zapatero se dedica a tirarse los trastos con el líder de la oposición. Al margen de los favores que los populares le deben a Bono por su actuación en el caso del Yak-42, al PP le puede tentar el juego de alentar al Ministro de Defensa para desgastar a Zapatero. Sin embargo, esta es una jugada de muy alto riesgo, porque al PP puede pasarle lo mismo que a Estados Unidos cuando apoyó a los talibanes para atacar a la Unión Soviética, que terminaron generando Al Queda.
 
Más allá del propio contenido de la Ley, al que nadie parece importar demasiado, la posibilidad de alcanzar un acuerdo dependerá en buena medida de cómo evolucione el ambiente general de las relaciones entre el Gobierno y la Oposición. Visto el panorama, es muy posible que la Ley de Defensa Nacional tenga aún que esperar algunos meses para llegar al Congreso.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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