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Exceso de euforia

Esta eficacia de la Guardia Civil contrasta con la absoluta sequía operativa que padece la Comisaría de Información, que hace ya mucho que no protagoniza ninguna actuación relevante en la lucha contra ETA, si descontamos el supuesto chivatazo

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La operación contra ETA que condujo el pasado martes a la detención de su supuesto jefe político, Francisco Javier López Peña, es sin duda una operación relevante, pero está siendo magnificada por el Gobierno. A ETA le habría hecho más daño que se hubiera desmantelado su taller de fabricación de coches-bomba que la detención de su jefe político. Es más, en el momento actual ETA tiene probablemente más problemas para recomponer su maltrecho aparato logístico que para buscar un sustituto del tal Thierry al frente de su aparato político.

Hay que recordar además que el valor de las personas en una organización terrorista y totalitaria como ETA es muy relativo. Para ETA lo esencial es la posición que se ocupa en la organización y no la personalidad de quién lo ocupa. Javier López Peña, un hombre aparentemente oscuro que había hecho carrera en el aparato terrorista por las constantes bajas de sus superiores, carecía del carisma de otros jefes políticos de la banda que tenían mucha mayor capacidad de liderazgo. Sustituirle no será por tanto un gran problema.

Lo relevante de la operación, sin embargo, es la información que pueda encontrarse ahora y que pueda amenazar a otros miembros de la organización. Pero además este tipo de operaciones contra la cúpula crean una enorme sensación de vulnerabilidad en toda la banda terrorista, que se ve paralizada por el miedo a ser detenidos.

Por otro lado, la operación vuelve a poner en evidencia el grado de control que la Guardia Civil tiene sobre ETA. Esta eficacia de la Guardia Civil contrasta con la absoluta sequía operativa que padece la Comisaría de Información del Cuerpo Nacional de Policía, que hace ya mucho que no protagoniza ninguna actuación relevante en la lucha contra ETA, si descontamos el supuesto chivatazo que dio la propia Policía al aparato recaudador de la banda durante el alto el fuego. Por lo que se ve, el efecto Telesforo causó daños más profundos en esa Comisaría de lo que podemos imaginar. El parón al que la sometió el Gobierno con motivo de su proceso de paz tardará tiempo en superarse. Hay además rumores de que la coordinación en esta última operación entre Guardia Civil y Policía Nacional brilló, una vez más, por su ausencia.

Sorprende, sin embargo, la filtración previa a algún medio de comunicación sobre el desarrollo de la misma. Es algo difícil de creer que la misma haya partido de la Benemérita, por lo que lo más probable es que la indiscreción se haya producido en Secretaría de Estado de Seguridad o que sea fruto precisamente de la vieja rivalidad entre Cuerpos.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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