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Gobierno bicéfalo

Es posible incluso que Bono haya convencido a Zapatero de que con su discurso patriótico está en realidad protegiendo el flanco más débil del presidente ante su propia base electoral

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Estamos ante un Gobierno políticamente bicéfalo, un gobierno con dos caras, dos almas y dos ideas distintas de lo que es España. Zapatero y Bono, los dos viejos contendientes en un Congreso Federal del PSOE, han trasladado al Gobierno la herida que dejaron en el Partido. Lo demás es pura comparsa. Un grupo de ministras incompetentes, un Caldera recluido en sus asuntos sociales y un vicepresidente segundo, más tecnócrata que político, abocado a perder todas las batallas.
 
El discurso de Bono en la Academia de Infantería no puede haber sido más oportuno, o más inoportuno, según quién lo escuche. En todo caso, es difícil encontrar mayor contraste político entre la verborrea parlamentaria del Presidente, recluyendo en el fanatismo a quiénes defienden el concepto constitucional de Nación, con la soflama patriótica del Ministro de Defensa en el patio de armas de la Academia de Toledo.
 
Esta radical contradicción entre las dos únicas figuras políticas del Gobierno sería imposible en un gobierno serio. Es más, el Consejo de Ministros puede terminar enfrentándose a decisiones que resulten completamente incompatibles con las posiciones públicas del Ministro de Defensa. Sin embargo, hay que contar con dos factores. El primero es que por el momento Zapatero se mantiene en la mera ausencia de criterio. El Presidente sonríe con la misma intensidad ante las salidas de tono de Maragall que ante las arengas cuarteleras de Bono. Es posible que en su fuero interno esté más cerca de los desvaríos de Maragall que del discurso patriótico de Bono, pero procura que no se le note en exceso.
 
El segundo factor es que Bono es un fino junco político. No hay personaje más dúctil en toda la arena política española. Es más, el ministro de Defensa ha hecho de su capacidad de rectificación su principal arma política. José Bono es capaz de pasar de guerrista a renovador en veinticuatro horas. Puede pasar de la foto en la cárcel de Guadalajara al más patético de los silencios ante las actuales peticiones de indulto para Vera. Puede autocondecorarse y autodegradarse en un sólo día. En una semana es capaz de transformarse de salvador del honor patrio ante el imperialismo norteamericano a ser el mejor amigo de Bush en el Gobierno español.
 
El ministro de Defensa es además un político posibilista y un adicto al poder. Su capacidad para tragar sapos nacionalistas puede ser mucho mayor que la se desprende de sus discursos en los cuarteles. Bono tiene en el ministerio de Defensa no sólo una cómoda poltrona, de la que no se ha bajado en las dos últimas décadas, sino un enorme instrumento de poder al que no va a renunciar por ningún discurso del que pueda desdecirse en unas pocas horas.
 
Es posible incluso que Bono haya convencido a Zapatero de que con su discurso patriótico está en realidad protegiendo el flanco más débil del presidente ante su propia base electoral. Los millones de socialistas andaluces, manchegos y extremeños que ven con perplejidad y preocupación el entreguismo de su presidente a las exigencias de los nacionalistas radicales en Cataluña. El juego puede funcionar por algún tiempo. Bono como garantía de la unidad de la Patria y de la solidaridad interterritorial y Zapatero como urdidor de coaliciones imposibles para mantenerse en el poder.
 
Sin embargo, el juego es peligroso, especialmente para Zapatero. Bono no ha renunciado a ser una alternativa desde dentro en el caso de que el proyecto Zapatero se estrelle precipitadamente, algo que hoy no puede descartarse. En ese supuesto se visualizaría, una vez más, la absoluta falta de escrúpulos del actual Ministro cuando se trata de alcanzar o mantenerse en el poder.
 
Por otro lado, ninguna cartera es más contraproducente para que un político como Bono pueda erigirse en salvador de la patria que el Ministerio de Defensa. Las Fuerzas Armadas tienen muy claras cuales son sus misiones constitucionales, pero nada peor para una Institución como la militar que andar alardeando de su fuerza o de sus prerrogativas. Bono no dudará un instante, lo ha hecho ya en el caso del Yak-42, en instrumentalizar a los ejércitos para lograr sus objetivos políticos. Quizá por eso fue tan difícil que doscientos infantes fueran hoy voluntarios a celebrar su Patrona con el dúo Bono-ZP. Los militares suelen ser más listos de lo que parecen.
 
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

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