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La buena guerra

Seguro que Moratinos tiene la solución: la alianza de civilizaciones, lo cual puede estar muy bien si primero consigue civilizarlos.

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Afganistán ha sido por excelencia la buena guerra, pero en estos tiempos de precipitosa caducidad ya no es lo que era. Sólo Irak la hizo buena. A los pocos días de que hubieran entrado unos cuantas fuerzas especiales a lomos de ancestrales cabalgaduras, pero en contacto continuo con su cuartel general en Tampa (Florida) y con los B-52 que sobrevolaban el hirsuto país, ya había gente por todas partes rasgándose las vestiduras: ¡Pero estos tíos que se creen, que pueden entrar a saco en todo el mundo!

La indignación es la madre de la generalización. La impotencia debe ser la comadre, sino véase al jefe del estado mayor británico justificando la pasividad ante el secuestro de sus marineros, acto de guerra puro y duro, diciendo que su país no va por ahí disparándole a todo el mundo. Otra vez los universales. Confundir todo el mundo con el barco enemigo que está secuestrando a los tuyos ya es confundir, pero el buque británico pudo haberlo hecho saltar por los aires y no lo hizo por orden expresa de su Ministerio de Defensa. ¡Y Solana ha conseguido restablecer el diálogo! ¡Bien por la Unión Europea! En Teherán se parten de risa. No los demócratas que estarán llorando, por ellos y por nosotros.

Pero si hay algo en esta crisis que sea común a todo el mundo es la reflexión sobre si ahora hacen esto, cuando tengan la bomba qué. No todo el mundo pero casi. Seguro que Moratinos tiene la solución: la alianza de civilizaciones, lo cual puede estar muy bien si primero consigue civilizarlos.

De momento urge que Zapatero proselitice a los talibanes, porque Afganistán está perdiendo su carisma de coartada a buen precio para convencernos de que no somos antiamericanos a ultranza, pacifistas por sistema y cobardes por vocación. Pero a medida que las cosas se ponen feas las convicciones flaquean, el antiamericanismo desborda y el pacifismo se hace fundamentalista.

Afganistán va dejando de ser la buena guerra. Como ha sucedido con cualquier otra que en el mundo haya sido desde el nacimiento de la ONU, no hay resolución que la ampare poniendo negro sobre blanco la fatídica palabra. Guerra no existe en el vocabulario onusino. En el país de los afganos mucho menos que en el de los iraquíes, como tampoco cuando Kuwait ni en Kosovo, ni en la Cochinchina y ni siquiera en Corea, por mucha cochina mentira que se diga.

Tampoco se romperá el tabú con Irán pero, mira tú por dónde, los candidatos demócratas a la presidencia que quieren frenar en seco la guerra de Irak sin especular sobre el día después han repetido todos la fórmula de Bush y Cheney. Si en algo están de acuerdo Hillary, Obama y Edwards es que ante la inadmisible posibilidad de un Irán islamista con bomba "todas las opciones deben permanecer sobre la mesa". Dicen "todas", no "todas las necesarias", que puede ser muy restrictivo pero que valió para hacerle la guerra a Sadam en el 91. Ahora parece ser que para todo Washington Irán puede ser la buena guerra.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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