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La guerra en las ondas

Es importante destacar que en esta ocasión Osama no amenaza a ningún país occidental en concreto, sino que se concentra en el "enemigo cercano" –Irak, Afganistán, Somalia, Sudán y Jordania–, que en su día había dejado en manos de grupos locales.

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El pasado viernes Osama Bin laden volvía a emitir uno de sus comunicados. Al igual que el anterior del pasado mes de abril, Bin laden sólo ha dejado oír su voz. No ha habido imágenes. De la misma forma, su soporte ha sido una web de Internet, no la cadena Al Jazeera. Posiblemente porque no la haya gustado que en sus últimas alocuciones, en lugar de emitir los 45 minutos de perorata, la televisión quatarí airease apenas unos pocos minutos. Y quién sabe, a lo mejor hasta las partes menos importantes para el autor. Son los riesgos del editing...

La cinta de audio es importante porque demuestra que Bin Laden sigue vivo, pero también porque no está en plenas capacidades para seguir la actualidad al ritmo con que se suceden los acontecimientos. Es verdad que frente al silencio del 2005, durante el cual todo el mundo le dio por definitivamente desaparecido, este año lleva ya tres alocuciones. Pero ese número contrasta con los vídeos del difunto Al Zarqawi o con las ocho cintas audiovisuales que lleva emitidas en lo que va de año su supuesto número dos, Ayman Al Zawahiri. Hay gente que le disputa su lugar en las ondas.

Por otro lado, el contenido de la cinta no deja de tener también su intríngulis. Se trata de un homenaje al finado Al Zarqawi con dos ideas: la primera, que Bush devuelva el cadáver a su familia (algo que sólo las autoridades iraquíes podrían llevar a cabo y de lo que tanto la familia como los jordanos no quieren ni oír hablar) y la segunda, amenazas con proseguir la jihad contra americanos, judíos y occidentales.

No obstante es importante destacar que en esta ocasión Osama no amenaza a ningún país occidental en concreto, sino que se concentra en el "enemigo cercano" –Irak, Afganistán, Somalia, Sudán y Jordania–, estrategia que ya en su día Al Qaeda había dejado en manos de grupos locales para concentrarse en Estados Unidos y sus aliados. Que se deba a la falta de confianza de sus adláteres o a la falta de capacidad para golpear a los norteamericanos está por ver.

En enero, Bin Laden ya amenazó con un nuevo golpe destructor en suelo americano. Sus provocaciones hay que tenerlas en cuenta pues no es ningún mentiroso. Pero puede que sus sueños disten de la realidad y no sea capaz de ejecutar sus amenazas. En gran medida eso depende de lo que hagan los occidentales para protegerse por un lado y en socavar sus operatividad mediante acciones ofensivas, por otro.

Que Bin Laden no enseñe su imagen, en cualquier caso, no deja de ser significativo. O no es capaz de mostrarse o no quiere hacerlo. ¿Será que ha cambiado de aspecto para poder pasar desapercibido?

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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