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La presidencia antieuropea de ZP

Europa tiene dos posibilidades: seguir con el esperpento de Z y su desvergüenza inasequible al ridículo; o resucitar la agenda de Lisboa y animar, con el ejemplo, a rebajar impuestos, reducir gasto público.

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Mira que desde GEES nos resistíamos a publicitar gratuitamente la presidencia de Z, pero no hemos podido aguantar más.
 
Primero, una aclaración que lo dice todo: Z no preside nada. El presidente del Consejo europeo es Van Rompuy, y Moratinos, el presidente del Consejo de Ministros que dirige la presidencia rotatoria. Por eso en la carta que Z firma con el belga, usurpando la popularidad a su canciller, para airear el inicio de la cosa en los diarios, Z se refiere a sí mismo como "presidente del Gobierno de la presidencia rotatoria". Toma nísperos, que diría nuestro gran Jaime Campmany.
 
Lo que nos lleva a la expulsión de Cuba de un viejo amigo de don Jaime, Yáñez, paladín de la mala suerte desde sus naufragios en la Expo 92. Fiel a su condición, hundió la única expectativa exterior de la presidencia española, por demencial que fuese. A saber: derogar la posición común de 1996 que vinculaba las relaciones con la isla a la mejora de los derechos humanos de los cubanos.

No menos llamativo ha sido el varapalo a la ocurrencia de imponer sanciones a los que no progresen. El Wall Street Journal, en Obligando por ley a la prosperidad, ironizaba sobre Z: "Cómo no se nos había ocurrido". Pero las bofetadas abundaban también en Inglaterra y Alemania. Lo mejor, la estrategia socialista. Empezaron negando haber hablado de ello (Alonso); luego (Salgado) las sanciones eran "morales". O sea, morales. Por fin, Z mismo, advertido por sus listos asesores de los castigos adheridos al Tratado de Maastricht, decía que no eran ninguna novedad. ¿En qué quedamos? ¿Se propusieron o no?¿Alguien en el Gobierno lo sabe?
 
Sería una buena broma si España no estuviese en infracción constante de la regla que obliga a mantener el déficit por debajo del 3%, vulnerada ya en 2008. Pero Z amenaza con pulverizar el récord cuando la semana que viene se haga público el dato de 2009 (por encima del 10%). No es poca paradoja que sean estos incumplimientos para los que se prevén multas.
 
La audiencia de los comisarios ante el parlamento está pasando con más pena que gloria. No hay más que verle la cara a Ashton, la neo-ministra de Exteriores. He aquí una materia, en que la presidencia inexistente de Z ha empeñado sus esfuerzos. En el lenguaje de la página oficial, vulgo Mr. Bean: "El refuerzo de la Unión como actor político decisivo en la globalización".

Es decir: consenso. Abandonado el asunto cubano, y como de Irán nadie quiere saber nada, lo que queda es la independencia de Kosovo. Declarada unilateralmente hace un año y enjuiciada hoy ante el Tribunal Internacional de Justicia. España está entre los pocos, cinco, que se oponen. ¿Aguantará la presión la tropa de los acuerdos como sea? Moratinos dijo que sería neutral. Ya nos dirá cómo se las arregla si de aquí a junio el TIJ decreta que la decisión es inválida. ¿Con quién va a estar Z? ¿Con la ONU de la que es un órgano el TIJ, o con la mayoría de la UE? Una sugerencia: que lo explique Carmen Chacón enfundada en una camiseta de Tots soms rubianes.

Podríamos seguir, pero baste para culminar que el acontecimiento planetario que presagiaba Pajín, hoy defensora del transfuguismo engagé, será el 4 de febrero. Obama ha invitado a Z al llamado Desayuno de Oración Nacional. ¿A Z, a rezar? Pues, con dos nísperos. Pero a este convite acuden miles de personas. ¿Lograrán encontrarse?

Ante el previsible fracaso del tinglado publicitario en que Z ha pretendido convertir a la UE, Europa tiene dos posibilidades. Seguir con el esperpento de Z y su desvergüenza inasequible al ridículo; o resucitar la agenda de Lisboa y animar, con el ejemplo, a rebajar impuestos, reducir gasto público, y dejar los Estados de Bienestar en su mínima expresión (que es lo que va a pasar en todo caso, consecuencia de la incapacidad de atajar la crisis con políticas sedicentemente keynesianas). O sea, a hacer payasadas o a decirle a la gente la verdad. 

¿Podemos confiar en Z para lo segundo? Pues prepárense para lo primero.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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