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Las dos caras de Zapatero

Su política necesita las dos caras: llevarse mal con los americanos, pero poder presentar de cuando en cuando una foto amable. Y para eso ya cuenta con dos de sus ministros. Claro, que en la próxima cumbre igual Bush ni le ve

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No cabe duda: Rodríguez Zapatero tiene dos caras que presentar ante los Estados Unidos. La mala y huraña, protestona, ácida y crítica ante todo y cualquier cosa, esto es, la cara de su ministro de asuntos exteriores, Miguel Ángel Moratinos; y la afable y buena, sonriente y comprensiva, las amigable de su ministro de defensa, José Bono. Mientras que el primero no deja de lanzar improperios contra la administración de George W. Bush, el segundo se pasea entre los mandos militares americanos con loas a su bandera (la bandera que despreció en su día, como sabemos, su jefe).
 
Los americanos, movidos por sus propios intereses, le han seguido el juego. Mientras que a Moratinos se le recibe lo estrictamente necesario y se le trata con severidad en las formas, a Bono todo son facilidades por parte del jefe del Pentágono. Es posible que los diplomáticos americanos piensen que así dejan por sentado y reflejan bien la postura de su presidente, quien, impertérrito sigue sin devolver la llamada de Rodríguez Zapatero y a quien cada vez le presta menos atención. De los siete minutos de Estambul se pasó a los siete segundos de Bruselas y su “hola que tal amigo” y ahora, en Moscú, a un gesto sin palabras, mudo.
 
En todo caso, mientras que Moratinos está encantado por sentirse víctima del imperialismo yanqui, que es lo que desea todo antiamericano, mucho más lo está el ministro de defensa. Ya dejó constancia en su día de que Rumsfeld le había concedido mucho más tiempo a él que a su compañero de gabinete y su alborozo durante su reciente visita a los Estados Unidos de la semana pasada quedó ampliamente patente entre el tropel de periodistas que se llevó de viaje. José Bono, en realidad, no es el ministro de defensa español, para los Estados Unidos es el ministro de exteriores español. Hace y deshace con Venezuela y Washington más que el ministro de Santa Cruz. Como con Cuba.
 
Y es que José Bono puede que albergue el deseo –o la esperanza– de representar a la diplomacia española en su larga trayectoria política hacia metas más altas. Quienes aspiran a la cartera de defensa –y en el PSOE siempre hay gente que se considera bien digna de ese puesto– así quieren interpretarlo. ¿Pero por qué habría de cambiar Rodríguez Zapatero a Moratinos? Su política necesita las dos caras: llevarse mal con los americanos, pero poder presentar de cuando en cuando una foto amable. Y para eso ya cuenta con dos de sus ministros. Claro, que en la próxima cumbre igual Bush ni le ve.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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