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Los almendros no florecen para España

en la Casa Blanca no culpan tanto a Moratinos como al mismo Zapatero de la política exterior llevada adelante por el gobierno español

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En el tour que está haciendo el director general para Norteamérica del ministerio de Asuntos Exteriores, Juan Pons, por medio Washington, supuestamente en preparación de la invasión que piensa acometer el gobierno Zapatero sobre la capital del coloso americano, se supone que habrá podido comprobar en primera persona que el famoso cherry blossom, esto es, la semana en la que florecen los almendros que generosamente regaló a América el Japón de postguerra, se queda exclusivamente para los americanos y que el tan deseado nuevo florecimiento de las relaciones de Estados Unidos con España sigue siendo un sueño abrigado calladamente por sus superiores.
 
Hay mucha gente que ve en la continuada frialdad de los altos cargos de la administración norteamericana hacia el gobierno español la culpa de Moratinos, quien con sus manifestaciones habría cerrado toda posibilidad de deshielo. Quien más piensa en esta línea, no es de sorprender, no viene tanto ni de América ni de la oposición del PP, sino del seno del propio partido socialista y más en concreto de quienes albergan una mínima esperanza de reemplazar al actual ministro de asuntos exteriores en una pronta crisis de gobierno. Candidatas y candidatos no faltan al puesto entre las filas socialistas.
 
Pero estas personas se equivocan. Puede que colmen sus ambiciones personales, pero resulta poco creíble que el cambio de cara en Santa Cruz sirva para mejorar sustancialmente las relaciones bilaterales. Por una sencilla razón: en la Casa Blanca no culpan tanto a Moratinos como al mismo Zapatero de la política exterior llevada adelante por el gobierno español. En ese sentido interpretan que nada hay de malo en buscar una relación, más bien un entendimiento, en cuestiones prácticas (y de paso puentear a Moratinos con Bono y López Aguilar, entre otros), pero nada de nada en el terreno más políticamente visible. En exteriores suele comentarse con la prensa que las relaciones están experimentando una gran mejoría excepto en un punto: que Bush sigue sin acceder a recibir al presidente español. No es un punto baladí. Por eso que ZP se avenga a recibir a un subsecretario de exteriores americano. Es su clavo ardiendo. En exteriores no dicen nada de que si Moratinos es recibido finalmente por su homóloga Condoleezza Rices, el tiempo que se le concede es el mínimo que el protocolo admite: 20 minutos. Claro, que si en su anterior asalto a Condi, Moratinos le explicó en dos minutos todo el Oriente Medio, su gira por Latinoamérica y el futuro de Africa, en esta ocasión podrá convencerla de que también puede arreglar el cambio climático, o descubrir vida en Marte. Más vale que lo intente, porque si los rumores son ciertos puede que sea la última vez que hable con otro ministro.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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