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Más antisemitismo con dinero público

¿Cómo el dinero destinado supuestamente a ayudar a los más necesitados se acaba destinando a violentas campañas publicitarias contra Israel y de apoyo al régimen genocida de Hamás?

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Recordarán nuestros lectores el escándalo derivado de las ayudas de la AECID a organizaciones políticas que bajo el disfraz de ONG se caracterizan por llevar a cabo un antisemitismo desatado, del que el GEES dio buena cuenta en Libertad Digital hace un tiempo. Unas, ONG extranjeras que operan en la zona ejerciendo labores de apoyo y propaganda del gobierno de Hamás. Otras, españolas que dedican fondos públicos para realizar actividades propagandísticas contra Israel, allí y aquí. La mayoría se caracterizan por dos cosas: primero por no ser organizaciones humanitarias, esto es, de envío y organización de ayuda económica a los pueblos necesitados. Y segundo, por ser organizaciones de ultraizquierda, radicalizadas y tan hostiles a Israel como a la democracia liberal y parlamentaria occidental.

En el caso de la flotilla proislamista organizada por la asociación turca IHH –acusada de colaboración con el yihadismo–, fueron varias las organizaciones extremistas occidentales que la apoyaron y se involucraron en ella. Entre ellas la española "Cultura, Paz y Solidaridad", cuya cabeza visible es el activista y denunciador Tapial. Respecto a éste, es un viejo conocido dentro de los grupos antisemitas y antiamericanos de corte antisistema. Participaba desde bastante antes de 2007 –fecha de inicio del bloqueo a Gaza– en actividades de fuerte contenido antisemita. Cómo serían las cosas que hasta el diario El País se escandalizaba en el año 2004, cuando informaba del papel de Tapial como distribuidor en España de la bebida islamista "Mecca Cola". Su tunecino islamista fundador, contaba El País, era bastante claro sobre la iniciativa de la que formaba parte Tapial:

Mecca Cola es un producto político que utiliza una plataforma comercial. Es un acto de protesta contra los crímenes de América y el sionismo. Sentimos un odio inconmensurable hacia la política americana, que se basa en el crimen, la segregación, la explotación de los demás, el pillaje y el robo (CNSNews.com, 30/4/2003)

'Se trata de combatir el imperialismo americano y el sionismo, facilitando un sustituto a los productos americanos. Nuestro propósito es más político que comercial (BBC News Online, 8/1/2003).

Hasta para beber un refresco son nuestros activistas antisemitas.

Pero a fin de cuentas, las actividades empresariales de Tapial son asunto suyo y de "Cultura, Paz y Solidaridad", aunque definen perfectamente la distinción entre "cooperante" y "activista". Ese no es el problema, y tampoco las relaciones de la organización con grupos islamistas internacionales –como la propia IHH, bien conocida por los servicios de inteligencia o las fuerzas de seguridad–, que afectarían al Código Penal, algo hoy inverosímil. El problema, genuinamente político, aparece cuando la ONG de Tapial recibe cuantiosas ayudas en dinero público por parte de la AECID y por parte de diversos ayuntamientos para supuestas campañas humanitarias que nada tienen de humanitario.

Esa es la cuestión. ¿Mediante qué mecanismo el dinero que los españoles pagan con sus impuestos va a parar a mediáticas denuncias en la Audiencia Nacional? ¿Cómo el dinero destinado supuestamente a ayudar a los más necesitados se acaba destinando a violentas campañas publicitarias contra Israel y de apoyo al régimen genocida de Hamás? Puede ser legal utilizar la devaluada Audiencia Nacional para denunciar lo que uno considere apropiado, aunque lo sea por quienes están más cómodos con Hamás que con un gobierno occidental; lo que no lo es, es que el soporte sea el dinero de todos los españoles. No es escandaloso que los activistas de la flotilla presenten las denuncias que crean oportunas; lo que sí lo es, es que sus organizaciones se lleven el dinero que podría ir a parar a proyectos verdaderamente cooperantes y humanitarios. Urge un control para saber a quién y para quién van a parar los fondos públicos. Una cosa es que éstos se dediquen a organizaciones dedicadas a la construcción de canalizaciones, casas, escuelas, o a la alfabetización de niños y adultos, y otra bien distinta que millones y millones vayan a parar a grupos de activistas caracterizados por hacer propaganda de la violencia contra razas o pueblos, que además han mostrado su voluntad de volver a llevar la tensión y el enfrentamiento a aguas israelíes.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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