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Mentiras y gordas

¿Qué ha pasado entonces? ¿No será que carecemos de la suficiente capacidad de despliegue que decía Carmen Chacón que teníamos? Así de simple. Y así de triste.

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Hace ya unos días –como cada año por estas fechas– la ministra de Defensa informó a la Comisión de Defensa del Congreso sobre la participación las Fuerzas Armadas españolas en operaciones –según Defensa todas de paz– en el exterior. De su extensísima intervención, algo habitual en ella, se pudo concluir que cada vez se gasta más, se participa en menos operaciones que el año anterior, y no varía el número de tropas desplegadas. Según Chacón, son en la actualidad 2.880.

Alguien podría pensar que el Gobierno aun mantiene de facto ese absurdo techo de 3.000 efectivos militares desplegados en el exterior de forma permanente y que fue finalmente suprimido hace casi dos años. En su momento existía un amplio consenso de que tal número podía ser escaso para el tamaño de nuestros compromisos internacionales y la creciente inseguridad en el mundo. Y además no cuadraba que partiera de un Gobierno que se jactaba de ser la octava economía del mundo. Este límite autoimpuesto determinó, por cierto, que nos fuéramos de Haití sin los deberes hechos, ante el cabreo de los brasileños que lideraban la misión de la ONU allí desplegada y de la formamos parte durante un breve tiempo. Y es que teníamos que cubrir las demandas en Afganistán, sobre todo si teníamos que compensar nuestra salida prematura de Irak y contentar a la nueva administración de Obama.

Ese falso nivel de 3.000 fue consecuencia de un contexto político en el que Zapatero quería hacer ver no era más militarista de lo que fueron otros gobiernos anteriores. Le servía además para eludir compromisos internacionales adquiridos, alegando una restricción que él mismo se había impuesto. Este tope redundó en perjuicio de la seguridad de nuestros soldados en el exterior, perjudicó la imagen de España como actor internacional, y llevó a tomar decisiones equivocadas y contraproducentes en ocasiones. Y a ser un verdadero quebradero de cabeza para cuadrar los números de los despliegues.

A principios de 2009 se suprimió dicho límite por obsoleto, según la propia ministra de Defensa. Pero Chacón no se conformó con eso y dijo que con ella España sería capaz de desplegar hasta 7.700 militares en el exterior, y que nuestro país se situaría en el distinguido grupo de países aliados que alcanzan un 10 por ciento de capacidad de empleo de su fuerza operativa. Esta gorda propaganda la soltó hace casi dos años... y a día de hoy el número de efectivos en el extranjero no alcanza los 3.000. Y eso que nuestros compromisos internacionales aumentan –aunque sean en el papel–, la inseguridad en el mundo sigue creciendo a pasos agigantados, y cada vez gastamos más dinero en los despliegues. ¿Qué ha pasado entonces? ¿No será que carecemos de la suficiente capacidad de despliegue que decía Carmen Chacón que teníamos? Así de simple. Y así de triste.

Hace dos años, la ministro quiso columpiarse una vez más, con una llamativa noticia para llenar simplemente los titulares de los medios. Ahora el número de efectivos no supera los 3.000: a Chacón le faltan recursos, medios, y también algo de voluntad política, para multiplicar por tres nuestra capacidad de despliegue. Porque ella lo sabía en el momento en el que hizo tan disparatada afirmación, porque ya tenía en mente tirar por los suelos los presupuestos de Defensa de 2009 y 2010 e imposibilitar tal despliegue. Pasado el tiempo, aún nadie le ha pedido explicaciones por estas mentiras tan gordas.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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