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GEES

¡Qué error, que gran error el del PP!

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El PSOE lo ha entendido a la perfección. Con el tema de la guerra mantiene al PP perpetuamente contra las cuerdas, lo humilla ante su propio electorado, corroe su honorabilidad, socava incesantemente su confianza en si mismo, lo mantiene no ya a la defensiva sino en estado de rendición permanente. Teniendo al PP en esa actitud de cerviz abatida puede permitirse impunemente las desfachateces más descaradas.
 
Así, el partido que salió de rositas sin decir esta boca es mía de la institucionalización del pelotazo y el hundimiento de la moralidad pública en la primera mitad de los noventa, tiene el cuajo de recomendar con voz meliflua y abaciales inclinaciones de cabeza al que nos sacó de aquellos fangales que pidan perdón por defender en conciencia los intereses de España, hacer que las resoluciones del Consejo de Seguridad no sean una monumental hipocresía en amparo de la inacción y la indiferencia, apoyar el intento de sacar al Oriente Medio de la sima de opresión y estancamiento en la que se encuentra, librándolo de un agresor en serie que seguía tratando de preservar su capacidad científica y tecnológica para desarrollar lo más rápidamente posible armamento de destrucción masiva en cuanto franceses y rusos le quitasen de encima las sanciones y la vigilancia internacional y que, hasta hoy, no ha permitido saber qué sucedió con las armas  y componentes que los inspectores de Naciones Unidas no llegaron nunca a destruir.
 
Y la cuestión de si el gobierno Aznar acertó o no en esa política, con todo lo importante que es, resulta secundaria frente a la afirmación del honor del gobierno, del partido y del electorado que le votó tres veces desde que terminó aquella guerra, hecha con nuestro apoyo diplomático pero sin nuestra participación. Esos votantes se sienten indignados de que los dirigentes rehuyan el combate, se hallen postrados por un abrumador complejo de inferioridad, encajen mansamente golpe tras golpe, respondiendo sólo con tiquis miquis formales.
 
La oposición tiene que hablar de muchas cosas y saber criticar los errores del gobierno en todos los campos y desarrollar muchas políticas alternativas. Pero en el campo internacional no hay tema más importante que el de Irak y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo. Condiciona todos los demás y le proporciona una ventaja permanente al PSOE, como éste muy bien ha entendido, mientras el PP no ponga los puntos sobre las íes y enderece la situación. Cara a sus propios electores, no a los de los socialistas. Remitirlo al juicio histórico, como hizo Mayor en entrevista televisada durante la campaña de las europeas es un deprimente error que no puede hacer más que deprimir y retraer a los electores.
 
Sentirse satisfecho de haberse quedado sólo un 2% por debajo del partido del Gobierno cuando a lo que había que haber aspirado era a los resultados que se esperaban el 10 de Marzo, es seguir manteniendo una moral de derrota y ofendiendo a una "votancia" y una militancia que sienten que se les arrebató una victoria con malas artes –calumnias–, mientras que su dirigencia se sigue prestando a la vejación, sin duda porque nunca hizo sus deberes y continúa sin enterarse de los qués,  porqués y cómos de la guerra y carece del coraje de ser coherente con sus propios principios y apostar porque ese sea a la larga un caballo ganador. Como dijo Churchill de los apaciguadores de Munich, ahora sacrifican el honor y más adelante se quedan sin la paz. En este caso sin votos y sin victoria en las guerras de dentro y de fuera.

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