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¿Quién defiende a los militares?

el peso político de Bono no se traduce en ventajas para los ejércitos. Bono está más preocupado en su constante lucimiento personal que en dar solución a los graves problemas de sus subordinados

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Poco ha durado la luna de miel de José Bono con los militares. Aunque en un principio los componentes de las Fuerzas Armadas acogieron a Bono con alivio, frente a otros candidatos posibles del PSOE, el desgaste del ministro está siendo acelerado dentro de los ejércitos. En un principio, Bono parecía compartir un sentido de Estado y una idea de España con una gran mayoría de la familia militar. Además, algunos confiaban que tener en defensa a un peso pesado del Gobierno, como fue el caso de Narcis Serra, podría redundar en mayores recursos y posibilidades para las Fuerzas Armadas.
 
El desencanto, sin embargo, ha venido por tres motivos. En primer lugar, por las formas del ministro y su equipo. La propia toma de posesión del Ministro fue un espectáculo que casa mal con la tradicional sobriedad de los militares. Las palmaditas en la cara de Bono a un General, trasmitidas por televisión, han sido interpretadas por muchos oficiales como un gesto inapropiado e incluso como una ofensa. El Ministro ha sembrado además una sombra de desconfianza sobre toda la cadena de mando cuyo ejemplo más palmario fue su asalto al EMACON para llevarse personalmente los papeles del Yak. Bono tiende a entrometerse en los detalles más nimios, lo que hace que algunos mandos se sientan ninguneados y avasallados en sus atribuciones.
 
Por otro lado, el peso político de Bono no se traduce en ventajas para los ejércitos. Bono está más preocupado en su constante lucimiento personal que en dar solución a los graves problemas de sus subordinados. La enmienda de ERC en el Parlamento, quitando casi 40 millones de euros al presupuesto de defensa, fue la gota que colmó el vaso. Los altos mandos que defendieron con ímpetu el presupuesto en la Comisión de Defensa del Congreso se han sentido engañados. Sin presupuesto, todo el discurso grandilocuente del ministro se queda sin contenido.
 
Pero lo que más ha indignado a los militares es la instrumentalización que el ministro hace de las Fuerzas Armadas para su batalla política. El ministro no ha explicado aún porque no ha ejecutado las amenazas disciplinarias que vertió contra altos mandos militares en el penoso Pleno sobre el Yak-42, pero todo apunta a que hubo un plante militar que obligó al Gobierno a desmentir las palabras del ministro en el Congreso de los Diputados. Muchos militares tienen la sospecha de que Bono ya utilizó ese triste accidente para depurar la cúpula militar a su antojo.
 
Numerosos miembros de las Fuerzas Armadas se preguntan hoy ¿quién defiende a los militares? La verdad es que no encuentran respuesta a ese interrogante. Pero de lo que pueden estar seguros es que ni el actual titular del Departamento ni este Gobierno van a hacerlo.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos

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