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Rebrote terrorista en Argelia

El terrorismo yihadista salafista no está tan en declive como algunos afirman, máxime cuando el escenario de los últimos ataques y enfrentamientos no es el sur del país sino en la franja norte, y particularmente en la región de la Cabilia.

GEES
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En el mismo mes en que los medios de comunicación argelinos denuncian que las familias de 11.000 entre los 17.000 terroristas oficialmente eliminados por las fuerzas de seguridad están recibiendo indemnizaciones por la pérdida de los mismos, crece también el número de acciones terroristas. Este hecho hace crecer el sentimiento de impunidad. Y todo ello un mes después de la celebración de unas elecciones generales, el 10 de mayo, que habían supuesto un paso adelante en términos de normalización en un país árabe que no ha sufrido las revueltas de sus vecinos.

Ello pone de manifiesto que el terrorismo yihadista salafista no está tan en declive como algunos afirman, máxime cuando el escenario de los últimos ataques y enfrentamientos no es el sur del país, donde el contagio de la inestabilidad reinante en el norte de Malí podría explicarlo, sino en la franja norte, y particularmente en la región de la Cabilia. Esta última sigue siendo el escenario en el que el activismo yihadista perdura, y en el que se sospecha que permanece intacto el liderazgo de Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI) con su emir Abdelmalek Drukdel a la cabeza. Ya a principios de mayo se aceleró su activismo en la región, volviéndose a los tiempos "dorados" del terrorismo yihadista al simultanearse ataques a comisarías, emboscadas a policías, gendarmes y militares, y falsos controles de carretera y secuestros para obtener fondos. El 31 de abril una emboscada costaba la vida a cuatro policías en Mekia. Entre el 15 y el 17 de mayo morían tres militares y dos resultaban heridos en tres atentados con bomba dirigidos contra la Marina Nacional en la localidad turística de Azzefoun, conocida como "el Pequeño Paraíso".

En cuanto a los secuestros, se han contabilizado 70 desde 2005, año en que empezó a practicarse la captura de nacionales para obtener fondos, algo que AQMI desarrolla también en el sur –y en particular en el Sahel– donde captura a extranjeros y obtiene jugosos rescates y liberaciones de presos. En la Cabilia esta práctica está llevando a muchos operadores económicos a marcharse y, con ello, a descapitalizar progresivamente la región.

La actualidad de la amenaza se refleja en la emboscada del 20 de junio contra una columna de la Gendarmería Nacional entre Tadmait y Draa Ben Khedda. Aunque afortunadamente no provocaba víctimas mortales, se producía en el mismo lugar en el que un atentado muy parecido provocaba heridas a cinco gendarmes el pasado octubre y, sobre todo, dentro de un mes especialmente duro. El mismo día del ataque contra los gendarmes en Tadmait, y a 20 kilómetros al sur de Tizi Uzu, capital de la región, el Ejército había abatido a ocho terroristas en el bosque de Takhoukht, tras un duro enfrentamiento de más de media hora. El jueves 21 los terroristas han reaccionado en Bouira, atacando a tres miembros de la Policía Judicial, matando a uno de ellos e hiriendo gravemente a los otros dos. 

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