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Retorno a las Azores

¿Qué proponía Rodríguez Zapatero cuando Sadam masacraba a kurdos y chiíes, financiaba a los terroristas suicidas y agasajaba a miembros de Al Qaeda?

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Tras el segundo debate sobre el estado de la nación del Gobierno socialista, puede extraerse una conclusión; la política exterior española de Rodríguez Zapatero navega entre el analfabetismo diplomático y el sectarismo ideológico. En relación con lo primero, baste recordar la respuesta española al problema de la inmigración irregular o las nacionalizaciones bolivianas; ante los balbuceos de los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores, los regímenes menos recomendables utilizan una máxima tan vieja como efectiva; toma el dinero y corre. Da igual que se trate de Bolivia, Marruecos o Senegal; tomarle el pelo a España empieza a ser una costumbre diplomática.

En relación con lo segundo, Rodríguez Zapatero está mostrando un radicalismo ideológico que comienza a preocupar a la izquierda europea. En el pasado Debate sobre el estado de la Nación, Rodríguez Zapatero utilizó la prosa ideológica que su Gobierno lleva utilizando desde hace dos años. Ante cualquier pregunta, comentario molesto o crítica, el Gobierno responde aludiendo mecánicamente a la guerra de Irak, que considera el pecado del anterior Gobierno y con la que quiere hundir hoy a la oposición. Así lo hizo Rodríguez Zapatero, reprochando a Rajoy no sólo la foto de las Azores, sino los sucesos de Abu Ghraib.

Ello nos recordó cómo la TVE de Zapatero manipula reportajes para vincular a Rajoy con Abu Ghraib, y trajo a la memoria las falacias y mentiras sobre la guerra y la postguerra que realiza cada día el actual Gobierno y su maquinaria propagandística. ¿Por qué? Desde su victoria electoral, la política de Zapatero tiene una única finalidad; reconstruir la realidad de la guerra de Irak según sus fantasías ideológicas, para narcotizar a la sociedad y amordazar al único partido de oposición.

Las alusiones extemporáneas de Rodríguez Zapatero a la foto de las Azores y a la prisión de Abu Ghraib  muestran que la izquierda en el poder que él comanda no tiene la más mínima intención de olvidar ni de pasar la página de la guerra de Irak: la considera causa tanto del 11M como de la victoria electoral posterior. Tras dos años, parece evidente que el frente mediático y político en el poder va a continuar acosando a la derecha con lo que considera su pecado capital, y lo hará hasta que consiga reducirla moral y electoralmente a cenizas.

Frente a ello, hay que recordar lo evidente; ante las miserias ideológicas y diplomáticas del Gobierno de Zapatero, la foto de las Azores fue la de la decencia y la responsabilidad. La de la responsabilidad porque presentó al mundo una España seria y con determinación. La de la decencia porque responde a una pregunta que los pacifistas de barricada, SMS y rosas blancas esconden cuidadosamente; ¿qué proponía Rodríguez Zapatero cuando Sadam masacraba a kurdos y chiíes, financiaba a los terroristas suicidas y agasajaba a miembros de Al Qaeda? La respuesta está bastante clara; más o menos lo mismo que hace hoy cuando ETA chantajea a los empresarios, amenaza a los concejales y ataca comercios y redacciones. Es decir, señalar a Bush, Aznar y la derecha como enemigos de la paz.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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